Bigam

JORGE BOTELLA



 
 
 

PIEZA DRAMÁTICA EN DOS ACTOS
 
 


PRIMER ACTO

ESCENA  ÚNICA


Dormitorio de un bungalou en un complejo turístico situado en la costa de Senegal; decorado para el turismo al uso típico del lugar.
En una ventana o balcón, contemplando el exterior, se encuentra un hombre africano de piel muy negra, de unos treinta y pocos años, Modou, de complexión fuerte, cubierto únicamente con un bóxer. Sentada en la cama doble, una mujer blanca de unos cincuenta y muchos años, Valerie, en salto de cama.
En todo el acto la posición de Modou es fija, y es Valerie la que se mueve por la habitación, se acerca a él, se distancia. Ese significado del cuerpo semidesnudo de Modou y ella la que gira en torno a él, representa un grado expresivo conveniente de mantener en la obra.
 

Valerie

Se han ido estas dos semanas volando. Difícil se me hace retornar mañana a la tarea. ¡De nuevo la rutina del trabajo, las responsabilidades y... la melancolía de tu ausencia!
A las palabras de la Valerie, Modou se da la vuelta y apoyado en la barandilla o alféizar responde a la mujer.

Modou

El tiempo vuela, y entre los negocios no creo que me añores tanto como al descanso de estos días de relax.
Valerie
Conoces perfectamente que tu cariño es la auténtica evasión de mis obligaciones. Me sobra el resto del mundo para emplearlo en compartir con otros mi soledad. Nadie me puede dar lo que tú me ofreces, Modou. Te deseo mucho más de lo que puedas imaginar, y me doy a ti tanto como puedo para verte feliz; si no lo logro, perdóname.
Modou
¿Ha habido vez que te haya hecho algún reproche?
Valerie
Pero no niegues tenerlos. Distinto es que seas bueno y no me los eches a la cara.
Modou
Jugamos con nuestras limitaciones; tú, las tuyas; yo, las mías. Si seguimos será porque no nos va tan mal.
Valerie
¿Cuántos años llevamos viéndonos?
Modou
Yo tenía entonces veintiún años. Estaba esperando ser padre por primera vez, aguardando un varón, pero el destino me obsequió con una preciosa niña.
Valerie
En aquella época me permitía coquetear con la edad. Te deseé desde el primer momento que te vi en la playa, y soy sincera cuanto afirmo que no han mermado en nada mis sensaciones. ¿Puedes tú decir lo mismo?
Modou
Juzga tú misma por mi comportamiento.
Valerie
¡Si pudiera leer tus pensamientos! Siempre me ha intrigado conocer qué piensas de mí en lo profundo de tu corazón. Hasta cuánto me deseas, me amas o me soportas. Cada año, de regreso a Ruan, me acompaña la duda de si tendremos una nueva cita o me escribirás diciéndome que te has cansado de mí.
Modou
Las mujeres, siempre tan trágicas. Igual eres tú quien me dejas porque conoces alguien mejor.
La mujer salta de la cama, se pone en pie, da un giro sobre sí, para mostrarse, y acercándose a Modou sostienen la siguiente conversación, en la que ella se mueve por la habitación mientras él permanece en el marco de la ventana.

Valerie

No te niego que pueda surgir... pero dudo que prosperara. Te quiero demasiado. No bajo a Saly para descansar, vengo porque ansío esos abrazos que me hacen feliz.
Modou
Y aquí me encuentras esperándote con los brazos abiertos de par en par.
Valerie
Esa es mi inquietud: ¡Si un día no estás!
Modou
¿Tan poco confías en mí?
Valerie
Sé que no me harías viajar para humillarme de esa manera. Me refiero al día en que, estando presente tu cuerpo, tu alma vague lejos de mí. Cuando se enfríen tus caricias y tus besos sean de cumplido. Cuando ni  siquiera pueda comprar tu interés.
Modou
¿Aún crees que compras mi cariño?
Valerie
Nada te puedo reprochar. Te conocí sabiendo que tendría que compartirte con tu joven esposa, y que te debes a tus hijos. Asumí ese tercer lugar para el corazón del hombre que amo, y no me arrepiento. Sabes lo bien que nos hemos acoplado a esta realidad; la única posible para tenerte, aunque sea tan sólo un par de semanas en verano e invierno.
Valerie se acerca  Modou y le besa. Tras una pausa de silencio, continúa. A continuación Valerie se mueve por la habitación mientras hablan, Modou permanece apoyado en el mismo lugar durante toda la conversación.
Cuando pasan los años se me hace más patente la debilidad de nuestra relación. Cuánto más te preciso, menos me necesitas tú, inevitablemente un día cederá al cabo que nos une.
Modou
Como es propio en ti, piensas al estilo de occidente. Pero nuestra forma de ser admite que la lógica no se imponga sobre los sentimientos. Igual que yo, también tu soportas ataduras que condicionan tu sentir. Tienes tus hijos, tus amistades, tu trabajo, tu entorno, tu sociedad... todo lo que ni un instante has tenido que entregar por causa de nuestra relación.
Valerie
¿Mi familia? Más de veinte años hace que mi ex marido me dejó por una jovencita. Mi hija vive en Suecia, mi hijo en Miami. La boutique me da de comer, me mantiene entretenida y me proporciona relaciones frívolas, de esas para divertirte un rato, pero incapaces para combatir las penas. Al menos tú me escuchas cuando paseamos por la playa, descansamos o tomamos una copa. Te interesas por mi vida..., o al menos logras que piense que te interesas por ella. Son quince días de ensueño los que paso aquí.
Modou
Nuestra cultura no nos educa distinguiendo amistades de juergas y penas. A las personas te une la relación habida, con todas sus consecuencias. Quizá por ello nuestras costumbres admiten la poligamia. En nuestra sociedad no está bien visto que el hombre deseche a su mujer cuando su corazón le inclina hacia otra. Una cosa es el respeto a que ella quiera divorciarse, y otra que sea necesario romper una relación de años y responsabilidades cuando otra mujer irrumpe en la relación familiar. Se puede amar a varias esposas, dando a cada una lo que le es lícito esperar.
Valerie
Eso no es ni vida de pareja, ni una familia... es una comuna. También es cierto que la vida de las familias divididas deja mucho que desear. Como te he contado, mis padres se divorciaron y mi hermana y yo vivimos alternando temporadas en la casa de mi  padre, teniendo que soportar a su nueva esposa, y temporadas con mi madre y su nueva pareja. Dos casas, y en ambas te sobran los que realmente no son familia. Por mucho que dices que te acostumbras, no es verdad.
Modou
Llámalo como quieras. Pero dime: ¿es preferible que los hijos tengan que crecer separados de su padre o de su madre? Igual que se quiere a una madre y a una hermana al tiempo que a la propia esposa, admitiéndolo se puede dar amor a otra más. Al fin y al cabo en occidente aceptáis la realidad de la poligamia, aunque administrándola de modo diferido. Si casi se hace imposible hacer desaparecer los afectos durante años construidos con alguien, por qué han de ignorar por la simple razón de que otra persona incida en tu vida.
Valerie
En eso tienes algo de razón: En occidente no descartamos los amantes, sólo los escondemos.
Modou
Una cosa es procurar que tu vida sentimental con una persona sea eterna, y otra que lo consigas. Se tienen los afectos que se tienen, no los que quizá deberíamos tener. Sostener cada uno de ellos en su justo lugar es el reto más complejo de la mente.
Valerie
Pero el auténtico amor es celoso y absorbente, no admite fisuras por donde se escape la pasión. Si no fuera así, no sería tan preciado.
Modou
La vida real no es una telenovela. Lo óptimo sólo se disfruta esporádicamente, basta lo bueno para sobrevivir día tras día. Permanecer en todo lo mejor sólo lo contiene la promesa del Paraíso, y para ello hay que esperar a la muerte.
Valerie
Nuestra relación, ¿merecerá premio o castigo en ese Paraíso que esperas disfrutar algún día?
Modou
Supongo que dependerá de la sinceridad que cada uno comprometa respecto a su proyecto de vida.
Valerie
¿Sinceridad con el otro o consigo mismo?
Modou
Ambas al tiempo, sin cualquiera de las dos se vive en la maraña de la trampa, la deslealtad y la traición..., en todo lo que destruye la amistad que alienta que la persona se reconozca socialmente como persona.
Valerie
No me has respondido a lo que te preguntaba. ¿Mereceremos premio o castigo por nuestra actitud?
Modou
Yo sé lo que resuelve mi conciencia, pero ello sólo vale para mí; tú sabrás de la tuya.
Valerie
Yo prefiero no pensar. Es lo que se lleva al norte. Fomentar lo que te hace feliz y el bien que puedas hacer por los demás; lo demás se diluye con el paso de los años. Cuando se es joven está permitido ser idealista, luego el ideal es sobrevivir y más tarde te conformas con no sufrir; yo me encuentro a caballo entre esos dos últimos espacios, por eso me aferro a disfrutar de la ternura que me ofreces, que me sirven de contrapeso al vacío que me   deja todo lo demás tras disfrutarlo.
Modou
Con ese criterio me considerarás viviendo en el mundo ideal. No sé cómo el pensamiento evoluciona con el paso de los años, porque aún soy muy joven. Hoy por hoy, mi ideal gira en lograr un bienestar para mis hijos superior al que yo he tenido. No sólo material, porque sé que el futuro que les aguarda es el de mucho trabajar, sino, sobre todo, que lleguen a sentirse emocionalmente libres en un mundo empeñado en manipular sus sentimientos.
Valerie
Tu generación es la primera nacida en el África libre e independiente. No me extraña que te esfuerces en conseguir ese futuro a tus hijos.
Modou
Nosotros hemos crecido con una percepción del mundo exterior distinta a la de los que nos precedieron. Ahora podemos comparar y elegir los influjos de la modernidad y la tradición, pero sólo quienes se esfuercen en el estudio y el trabajo serán a la larga dueños de su destino. Nosotros hemos sido educados en el rigor de la moral de costumbres, pero sin duda mis hijos evolucionarán tanto más rápidos como sus sueños les empujen; que ello no les entrampe es mi mayor deseo.
Valerie
¿Les cambiaste al Liceo Internacional? como te recomendé.
Modou
La mayor y el mediano sí, al pequeño aún le falta un año para poder acceder. El problema es que la factura crece y crece, y muestro pequeño negocio de ropa no multiplica sus beneficios en la misma proporción. Creo que es lo que debo hacer, pero no lo logro sin muchos esfuerzos.
Valerie
Intentaré pasarte más género. El problema es que no todo lo que se pasa de moda en Francia gusta aquí. Ya sabes que, además de lo de mi negocio, busco la colaboración de otros colegas para que les den salida aquí a los sobrantes de temporada. Ello asegurará que tus hijos no tengan que abandonar el Liceo. Te aseguro mi implicación, como siempre te la he prestado. Tus anhelos también son los míos ¿Estamos o no estamos?
Valerie se arrima a Modou y le besa con profusión, él la abraza y la aprieta contra sí, como a ella le gusta sentirse. Así permanecen unos segundos, luego Modou la separa unas cuartas y responde:

Modou

Yo creo que estamos.
Valerie
Mientras estemos, cuentas conmigo.
Modou
Sé que por tu parte no queda aportar tu ayuda.
Valerie
Aunque físicamente no los conozca, me has enseñado tantas fotos de ellos durante todos estos años, sabiéndolos crecer, que para mí son como mis ahijados, aunque ellos no tengan por qué saber ni que existo. También los occidentales albergamos buenos sentimientos; no todo es interés, como parece que se predica por quienes desean que el mundo sea así.
Modou
Son tan inocentes que ellos no comprenderían que su padre haga algo que pueda ser reprobable. Para los niños somos perfectos, porque su mundo es tan simple que apenas concibe otra imperfección que las disputas infantiles.
Valerie
En cuanto les coja la adolescencia todo cambiará y serán los mayores críticos de sus padres. Esa es la experiencia que sufrimos en casa cuando los míos crecieron; y eran tiempos en que la vida no corría tan deprisa.
Modou
Tampoco aquí el ritmo es tan trepidante como en Europa. Evolucionamos mucho, pero más lentamente. Aún existen muchos prejuicios a todo cambio; entre ellos, las relaciones con extranjeros.
Valerie
Habrás aprendido que somos muy parecidos, en costumbres puede que nos diferenciemos, pero subyacen sentimientos idénticos. Con la luz apagada ni siquiera nos separa el color de la piel.
Modou sonríe.

Modou

¿Entonces, explícame el porqué del racismo occidental?
Valerie
Quizá es un temor a que se diluya la propia identidad. Que podamos acabar siendo recolonizados por la presión demográfica del exterior. Pero ese es un problema de masas, no de individuos. Tú no sé, pero yo no albergué ningún prejuicio para que nos fundiéramos en el lecho a las pocas horas de conocernos.
Modou
¿Hubiera sido igual con un hombre de la edad de mi padre?
Valerie
¡Qué cosas me planteas! No te puedo contestar, no he tenido ninguna experiencia de ese tipo; ni en Francia, ni aquí.
Modou
No has tenido experiencia ¿con un hombre maduro o con un negro maduro?
Valerie
He mantenido flirteos, pero con personas... cómo te diría yo... cercanas. Nada pasional, arrimes entre amigos. Y tú, ¿engañas a tu mujer con alguna otra... además de yo?
Modou
Contigo yo no engaño a mi mujer. Lo sabe desde el primer día; bueno, quizá el primer día no, pero se lo conté enseguida. Ella se puso triste, pero me dejó hacer. Intenté convencerla de que una cosa era el amor que le tenía, y nuestro auténtico proyecto de familia, y otra una aventura ocasional, cuyo provecho nos vendría bien a los dos y a los cuidados del hijo que iba a venir. Creo que no he logrado su conformidad en estos años, pero sí su tolerancia; he de ensalzar el valor de su fidelidad. Como te decía antes, esto podría parecer una barbaridad en una familia europea, pero aquí, aunque siempre tiene su punto de contradicción, encaja en el derecho del hombre de tener una segunda mujer. Al fin y al cabo que nuestra relación se mantenga alejada del hogar no deja de ser una bendición para la familia.
Valerie
La capacidad de ser humano para disculparse no tienen límite. Posiblemente lo mismo en otro sí merecería tu reprobación.
Modou
Te insisto que no. Que entre nosotros la fidelidad tiene otros matices. Por ejemplo, sería mucho peor visto lo que decías antes de ocultar a los amantes. Nuestra cultura en eso es más sana..., bueno, no sé si la palabra sana es la más conveniente de aplicar, pero sí más sincera. En estos temas de familia existe más libertad, pero con la verdad por delante. Si un hombre precisa de dos o más mujeres deberá aceptarse por cada una de ellas, pero lo que no se les oculta es la realidad. Siempre se busca alcanzar una solución consensuada.
Valerie
Opción que les debe ser muy difícil de elegir, porque para ellas se les deja escoger entre lo malo y lo peor.
Modou
No necesariamente, hay quien considera un buen arreglo la liberación de una pesada carga. Allá en tu tierra ¿no es cierto que también las mujeres dejan a los maridos?
Valerie
Antes no era habitual, aunque también ellas tenían sus arreglos de tapadillo. Ahora, con la liberación económica de la mujer, cuando se da por hecho que el amor se ha marchitado, tanto se rompen los matrimonios a iniciativa de él como de ella.
Modou
¿Y los hijos?
Valerie
Cuentan, pero sólo influyen en el arreglo si son suficientemente mayores. En la mayor parte de los casos los hijos tienden a quedarse con la parte más inocente.
Modou
Aquí quedan los hijos en la casa, y la madre y el padre, aunque entre otra mujer, que previsiblemente aportará más hijos al hogar, y se forma una sola familia, aunque os sea a los europeos casi imposible de concebir.
Valerie
¿Te planteaste que yo buscara algo así cuando me marcaste tu voluntad de que nuestra relación excluyera toda posibilidad de concebir?
Modou
Quise estar seguro de que no buscabas un semental. Entonces apenas te conocía, no comprendía qué buscabas, pero tenía claro no ligar mi futuro a una aventura. Me iba tan bien con Adama, que no aceptaría que un hijo contigo pudiera complicarlo. Quedé aliviado cuando me aclaraste que esa tampoco era tu intención.
Valerie
En la vida las cosas más sencillas se muestran a veces difíciles de comprender. ¿Se te hacía tan imposible que una mujer mayor deseara el calor de tu cuerpo? Quizá esa sexualidad tan elemental muchos sólo la conciben como pasatiempo, pero cuando es tan satisfactoria como la nuestra, se desea que no termine nunca. Te acaba por conquistar el alma.
 
 

SEGUNDO ACTO

ESCENA  ÚNICA


Sala de estar de una vivienda de clase media de Dakar, en Senegal.
Sentado en una silla, empleándose sobre una mesa en arreglar un juguete, está Modou, cubierto con una túnica corta blanca con encaje al centro, y pantalones a juego.
En la habitación entra una mujer africana de unos veintiocho años, Adama, vestida con un tradicional bubú de apreciados colores, y un pañuelo, formando un tocado, sobre la cabeza. Entra despacio como quien no quiere hacer ruido, se sienta en el extremo del sofá y comienza a ojear una revista.
La habitación tiene las luces encendidas, pues es de noche, en la sobremesa de la cena, cuando el matrimonio ha acostado a los hijos y disfrutan de un rato de conversación.
En todo el acto la posición de Adama es fija, y es Modou quien se levanta y se mueve por la habitación, se sienta en el sofá junto a Adama, se aproxima a la ventana, etc. Ese significado de la elegancia de Adama y que él gira en torno a ella representa un grado expresivo conveniente de mantener en la obra, pues mientras en el primer acto la centralidad la asume el cuerpo del varón, en este segundo el centro es la mujer madre.
Tras iniciarse la escena con un breve silencio, es Modou quien habla.

Modou

¿Se han dormido los niños?
Adama
Aparentemente sí. Les he leído a los chicos hasta que han cogido el sueño. Luego me he asomado a la puerta de Khady y debía estar soñando, porque tenía cara de felicidad.
Modou
Como casi todos los días, da gusto verla dormir, aún a su edad parece una muñeca.
Un breve silencio en el que Modou se aplica al arreglo que está haciendo y Adama sigue con su revista. Medio minuto después es Adama quien reposando la revista sobre sus piernas y levantando la cabeza rompe el silencio.

Adama

¿Todo bien por Saly?
Modou
Como de costumbre.
Adama
Khady durante los días que has estado fuera no ha dejado de preguntarme qué haces allá.
Modou
¿Y qué le has dicho?
 Adama
Lo acostumbrado. Que te desplazas a un hotel de la playa para entrevistarte con distribuidores de telas. Pero esta vez parece que no se conforma con eso, insiste querer saber con quién te reúnes, que si te juntas con extranjeros, por qué te vas los mismos días todos los años. Me temo que haya oído algún rumor en el entorno de sus compañeras del Liceo. Ya sabes que las chicas repiten las murmuraciones que rondan por sus casas.
Modou
A nadie le puede extrañar que me reúna con una comercial francesa que nos proporciona mercancía para nuestra tienda. Me parece que das excesiva importancia a esas cosas.
Adama
Es que la tiene. Con sus nueve años, rompiendo en ella la preadolescencia, la curiosidad la invade. A ti ¿nunca te ha preguntado?
Modou
No.
Adama
Pues date por enterado del interés que tiene. Luego no vengas con que no sabías nada.
Modou
¿Tú crees que está en edad de contárselo todo?
Adama
Salvo que te decidas a resolver la cuestión de manera definitiva, tendrás que contárselo más pronto que tarde. Y en cuanto lo sepa ella, lo comentará con sus hermanos.
Modou
Lo hemos valorado infinidad de veces. Hoy por hoy mi relación con Valerie no tiene alternativa posible. Ni ella quiere cortar, ni yo la voy a dejar tirada. No olvides su generosa ayuda para que pudiéramos comprar esta casa, su colaboración para que arrancáramos y sostuviéramos el comercio y el apoyo que nos presta para la educación de los niños.
 Adama
No le debemos nada, porque de sobra se lo recompensas en placer.
Modou se levanta de su silla y se sitúa frente a Adama, hablándola en pie.

Modou

Un trato, un acuerdo, en nuestras costumbres no puede resolverlo una de las partes a su sólo interés.
Adama
¿Estás seguro de que si a ella le hubiera interesado no te habría dejado colgado?
Modou se sienta en el otro extremo del sofá en el que está Adama.

Modou

Desde luego no lo ha hecho, por lo que no cabe especular con qué es lo que podría haber sucedido.
Adama
Sin duda la atiendes bien. Sabes que nunca me he quejado, pero el problema ahora son los niños. Cuando empezó todo, sólo teníamos a Khady, y era muy pequeñita. Ahora es distinto, tenemos tres y se hacen mayores, y empiezan a juzgar a sus padres.
Modou
¡También, según crecen, van añadiendo necesidades que demandan!... Pero el meollo de la cuestión ni siquiera está en ello; lo que realmente me afecta a mí de forma directa es que entre ella y yo ha crecido un sentimiento de amistad, que no puedo ignorar al decidir mi comportamiento.
Adama
O sea, ¿que a tus hijos y a mí no nos afecta?
Modou
Os afecta de otra manera, colateralmente, no como a mí, que atañe a mis sentimientos y a mi responsabilidad.
Adama
¿No crees que puede dañar la honra de nuestros hijos y nuestra familia?
Modou
Como la puede haber perjudicado en estos años pasados, cuando has consentido por el provecho que nos aportaba.
Modou se levanta y se dirige hacia la silla en que estaba anteriormente. Mientras él se desplaza, ella le replica.

Adama

No confundas, yo no he consentido; he secundado tu voluntad como sufrida esposa.
Modou se sienta en la silla, haciendo intención de retomar el arreglo que estaba haciendo, pero lo deja y sentado dialoga can Adama.

Modou

Sin hacer remilgos a los beneficios que entraban en casa.
Adama
No seas tonto, también a ti te ha costado acostumbrarte a esta situación. No porque te deshonre, pues tener otra mujer es demasiado habitual en nuestro pueblo, sino porque ella sólo podía conseguirte a cambio de su dinero. El problema es que supo componérselas para no sólo hacerse con tu cuerpo, sino también embaucar tu mente para retenerte a su lado. Tengo que reconocerle el éxito de haberlo conseguido; soberano trabajo de mujer, puro encantamiento.
Modou
Nunca te habías mostrado así. Parecía que el silencio cómplice me correspondía custodiarlo a mí, pero parece que eres tú quien le das demasiadas vueltas a la cuestión. Es peligroso, marea.
Adama
Quizá debería haber sido más transparente desde el principio. He consentido porque ciertamente nunca he pensado que hacías lo que hacías por gusto, sino para lograr unos ingresos que la dificultad de encontrar trabajo fijo te exigía. El problema es que el tiempo pasa, nuestros hijos crecen y ellos posiblemente no estén preparados para seguir con el juego, por decirlo así.
Modou
No sé tú, pero yo sigo opinando que lo que no afecta directamente a la familia, no tiene por qué magnificarse. ¡Cuántos de nuestros amigos cuando viajan por comercio o negocios no satisfarán sus necesidades o deseos con otras mujeres! Valerie nos facilita gran parte de los suministros de género a nuestro pequeño comercio. Los muchos años de trato justifican de sobra esa amistad. Lo que los demás, e incluso nuestros hijos, quieran interpretar... ¡pues que interpreten!
Adama
Si esas reuniones fueran en Dakar, pasarían mucho más desapercibidas; ya que Saly tiene fama, entre los nuestros, de lugar de emplazamiento escondite para aventuras del corazón.
Modou
Si las hubiéramos tenido en Dakar, dirías que deberíamos haber cuidado más la discrección. Funciona como está, no te calientes al cabeza.
Adama
Te insisto que mi preocupación son los niños. Lo que levantaría mis celos es que fuera una chica de mi edad quien te tuviera trastornado. Entonces sí que habríamos tenido desde el principio palabras fuertes. Lo que te estoy haciendo ver es que, como todo, esto tuyo también tiene su tiempo, necesariamente no tiene que comprometerte de por vida.
Modou
Me comprometerá mientras mis sentimientos estén conformes con ello. Y, hoy por hoy, esa amistad yo no la voy a matar. Para mí, existe una deuda con Valerie por su ayuda, y te insisto que lo hace con todo su corazón, no, como a veces dices, para lograr satisfacciones carnales, sino, más bien, por propias satisfacciones sentimentales.
Adama
No me hago a la idea que la quieras; si es así, he estado totalmente ida de la realidad.
Modou
Lo correspondido es mutua amistad. Sentimientos más profundos posiblemente ella los tenga, pero no ocupa un puesto destacado en mi corazón. Tú eres la mujer de mi vida, la madre de mi prole y a la que cada día ardientemente deseo complacer. Eso es incomparable con cualquier otra relación que pudiera tener: Te lo juro que es así. Con Valerie, por mi parte, mantengo otra clase de fidelidad, la del reconocimiento y el agradecimiento, aunque para ella pueda significar más.
Un breve espacio de silencio, y añade Modou:
No es poca cosa facilitar a otro la felicidad que anhela.
Adama
No alcanzo a comprender cómo puedes negarte siquiera a reconsiderar tu conducta en favor del concepto que de tu persona puedan crear tus hijos. Aún estás a tiempo de rectificar antes de que construyan en su mente una idea confusa de ti; la que les reste la seguridad con que hasta ahora veneran a su padre. Esa imagen es la que durará toda la vida, y tu memoria cuando hayas fallecido. Para resolver lo que la pueda manchar no hay más que echarle valor.
Modou se levanta de la silla como si le impulsara un resorte, se acerca a su esposa y parándose en pie ante ella y encarándose con ella dice:

Modou

¿Insinúas acaso que mi consideración hacia Valerie proviene del acojono a dejarla? Estás muy, pero que muy equivocada. No me siento por debajo de ella, ni me impresiona su posición ni su dinero. Ni siquiera la repercusión sobre nuestro pequeño negocio influye. Existen otros valores aquí --dice señalándose la cabeza con el dedo-- que rigen la propia conciencia por encima de lo que puedan opinar otros de ti. No es que no sepa cómo resolver esta situación tras tanto tiempo, es que no quiero engañarme dándola por irrelevante.
Adama
Te has acostumbrado a ello como si precisaras ese descanso semestral de las obligaciones familiares. Unos días de playa, relajo, buena mesa, todo hecho, todo pagado... También yo me apuntaba. ¿Aceptarías que yo fuera la que marchara unos días y tú quedaras al frente del comercio, de la casa, de los niños?
Modou, mientras encuentra la respuesta, se pasea hasta la ventana de la habitación. Fuera es de noche. Se vuelve y dice:
      Modou
Si he cometido un error, no lo arregla otro mayor. Tuviste tiempo cuando empecé a quedar con Valerie, cuando aún no había arraigado un sentimiento, para decirme, incluso exigirme, lo que ahora me reprochas. Pero ten en consideración que el mismo hecho de que me oponga a romper mi amistad con ella es la garantía de que no te lo haré nunca a ti. Incluso si un día me aborrecieras o encontraras otro amor fuera del mío, yo mantendría para ti la puerta de esta casa siempre abierta y una alcoba dispuesta donde puedas estar próxima a nuestros hijos. Cada cual tiene sus principios y su forma de ser; ello es el mejor aval de su futuro comportamiento. Aplícatelo, durante todos estos años has tenido tiempo de entender que mi relación sentimental con Valerie en nada merma la nuestra, ni nada les quita a los niños, ¿en cuál Adama es en la que tendré que confiar?
Adama se levanta y se dirige hacia la puerta de la habitación. En el camino responde:

Adama

Siempre pensé que únicamente era el interés económico el que te ofrecía fuerzas para sostener esa relación.
Modou
Me parece que aún nos queda mucho por descubrir el uno del otro.
Adama, a punto de salir por la puerta, se gira y añade:

Adama

Lo malo es que lo que descubramos a partir de ahora sea lo peor de cada uno.
La puerta queda abierta y Modou, levantando la voz para que su esposa lo oiga mientras va por el pasillo la replica:

Modou

No, lo desastroso puede ser que en vez de amarnos y ayudarnos a sacar lo mejor de nosotros, rivalicemos por convertir al otro en el ser ideal que desearíamos que fuera.
Cae el telón.
 

F I N