CÓDIGO DE HABER VIVIDO (I)

JORGE BOTELLA
 

1

Cada gota de agua
llena el océano.

 

Majestad del océano azul,
abismal so la piel refulgente,
horizonte perfecto que enmarca
cada fin que sucede a otro fin.

Insondable dominio sin luz
que protege la paz de su seno,
infinito vivir en silencio
de  millares de especies en él.

Cada gota que el astro arrebata
a su faz, la tormenta retorna
a posar, reintegrando lo nimio
que permite sus aguas colmar.

Si dejaran perder sus partículas
o si el acto de bien se omitiera,
en vacío darían los mares
y el deceso moral llegaría.
 
 


2

No está solo quien no tiene quien le quiera,
sino quien no tiene a quien querer.

 

Soledad, singular escondite
que requiere el recato del alma
para huir del agobio social
y acallar el rumor del reclamo.

Desamor que revoca el afecto
compartido en los tiempos pretéritos
agotados los lazos que unían
lo que ahora la espalda distancia.

Desnudez despojada de abrazos
que procuren el cálido abrigo
que se ceden los cuerpos que unidos
aventuran hacer la existencia.

Padecer el olvido no entierra,
sino el no recordar construir
las pasiones que animan la vida
imbricando los mutuos deseos.
 
 


3

La moral es para juzgarse cada uno a sí mismo,
no para enjuiciar a los demás.
 

Conocer, valorar, enjuiciar,
recurrencia mental comprensiva
que somete el aprecio del bien
al sentir de la propia conciencia.

Lo que al alma de veras instruye
la experiencia, la ley y los hábitos
configuran, negando o afirmando
la moral que se aprende y se intuye.

La razón de los límites lícitos
del pensar y del obrar al actor
le involucran a ser moderado
en el juicio acertado del fin.

Cuando de otro ninguno lo interno
se domina, prudente es callar
y omitir las ajenas conciencias
usurpar por no herir su verdad.
 
 


4

El ser humano puede disfrutar
de todo lo bueno
que no le dificulte su responsabilidad
en el bien que debe hacer.
 

Si la gala del traje restringe
la soltura precisa del torso
para obrar el debido quehacer,
desconoce atender a su fin.

Si la copa exquisita de ron
que encandila el fulgor del mirar
la respuesta adecuada entumece,
del sentido se apropia su néctar.

Si del cuerpo hasta la última célula
coopera al ardor del amor,
del abrazo en respuesta reclama
llamarada que le haga abrasar.

Disfrutar lo mejor de la vida
ensalzando el dominio de ser
al espíritu el siervo demanda,
pero aquel valedor lo es del bien.
 
 


5

La naturaleza carece de conciencia:
no puede perdonar.
 

El destino se achica a las aguas
desbordadas del río que intrépidas
desfiguran la hacienda del hombre
sin conciencia de a quien perjudican.

En la mágica noche de Pascua
estentóreamente el aplomo
natural del hogar se estremece
si el vibrar de su apoyo lo azota.

Por la chispa del rayo que enciende
sin aviso la selva en llamaradas
de la vida el alojo se pierde
y del reino el desierto se adueña.

Universo inconsciente del bien
y del mal generado al obrar,
con un modo impasible de ser
gobernado por la física ley.
 
 


6

La auténtica fortaleza no
 no se muestra al golpear,
sino en el aguante al padecer.

 

Arremete la maza de acero
la contraria defensa a quebrar
en virtud de la ley del metal
que el tenaz al ligero doblega.

Acosando al leal sentimiento
prevalece el poder y el dinero
en ganar el litigio si el arma
es del débil la sola razón.

Encomienda la sufrida víctima
al forjado poder de su escudo
resistir la feroz embestida
hasta hacer de atacar desistir.

Enfrentar la contraria violencia
sin doblar la rodilla al dolor
ni excitar la pasión de venganza
evalúa la fuerza mental.
 
 


7

Si el entendimiento no interpreta
adecuadamente la sexualidad,
la sexualidad logra
imponerse al entendimiento.
 

Percibir la pasión que enardece
la monótona faz de la vida
un oasis de paz preconiza
donde el ánimo yazca rendido.

Continuar del desierto el camino,
si la mente se forja un destino,
dominar la flaqueza requiere
esperando encontrar otro alivio.

Que los pasos no queden proscritos
le demanda la sabia razón
al remiso sentido del cuerpo
que entregado se rinde al placer.

Si el saber de las cartas que juega
la pasión la persona domina,
le limita el triunfo de sus bazas
a los tiempos propicios de ser.
 
 


8

Los hombres te juzgan por el mal que has hecho.
Dios te juzga  por el bien que has hecho.

 

Por el mal de tu vida que un filme
proyectar tras tu muerte pudiera,
en quien vio y toco tu vivir
quedará tu memoria juzgada.

Relegado al olvido el auxilio
que tu brazo donó, como pago
obligado y debido de todo
compasivo tu bien tomarán.

No así Dios, cuyos ojos contemplan
el sudor de las frentes humanas
al obrar y la espesa conciencia
que al error de continuo induce.

Con su mano el platillo que pesa
la virtud, de lo ínfimo colma,
por que nada se pierda de cuánto
la persona ha hecho de bien.
 
 


9

Quien quiere a los demás como a él le gusta que sean,
no ama a los otros,
sino se ama a sí mismo.

 

El reflejo de sí en el otro
y que todas sus obras complazcan
el criterio del propio placer
facilita forjar la amistad.

Lo admirable que atrae deslumbra
apreciar la real distinción
de carácter que a cada persona
la ruleta reparte en la vida.

Lo contrario, que el trato desvela
en silencio, los lazos desata
de aceptar una forma de ser
no ajustada a la propia razón.

Quien oír melodía distinta
a su gusto impacienta su estar
el sentido del trato perturba
al querer imponer su color.
 
 


10

El ser humano, porque tiene alma,
no está determinado por la constelación de sus átomos.

 

Ordenada monótona eterna
la partícula en su órbita danza
sin variar sin cambiar sin cesar
en su espacio en el tiempo en su ser.

Compartir la corteza en unión
perdurable aglutina los átomos
distinguiendo compuestos de formas
definidas estables perfectas.

La estructura de cada materia
determina la ley que la rige
para obrar sus potencias el paso
que transcurre del ser al no ser.

Diferencia sutil la del hombre
que gobierna su alma discreta
por el fin libremente elegido
a la par que sus células crecen.
 
 


11

Lo que se puede pensar,posiblemente ya alguien lo pensó.
Lo que se puede decir, antes alguien lo dijo.
Cada acto de amor es nuevo e irrepetible.

 

En la forma aparente de ser
escasea el sentir personal
que en la historia ninguno probara,
padeciera o gozara con él.

Lo que el sueño ya en otro alertó
a jugar de atrevida manera,
ideado en la mente despierta
se presume de gran novedad.

La palabra vertida al oído
y el mensaje que porta en su signo
un pretérito tiempo otra voz
con igual intención lo contó.

El amor que se pone al obrar
regenera la forma del ser,
singular patrimonio del alma
que provoca lograr ese fin.
 
 


12

Tratar a los niños como de mayores
les gustaría haber sido protegidos
en las formas y en sus derechos.

 

Conferir al objeto una idónea
aptitud es el fin que el autor
al crear constituye en su mente
reflejando su propio sentir.

La pequeña criatura que nace
desprovista no está del derecho
a soñar un futuro feliz
que a los padres no sabe mostrar.

Educar involucra el riesgo
de clonar su apetencia quien lo hace
modelando esa mano un objeto
que debiera tratar de sujeto.

El camino perfecto se alcanza
imaginando hacer la labor
como el ser de mayor gustaría
que le hubieran así cincelado.
 
 


13

Humanismo no es la puesta en valor del hombre,
sino la de todo hombre.

 

Principal y absoluta razón
de saberse los hombres dotados
de razón es sentirse sujetos
que analizan su rutina de ser.

No se vive en la imagen abstracta
que del género humano construye
la ilusión, ni en las sombras sin dueño
que divagan su fin y existir.

El deber del respeto del hábitat
y el progreso en concierto común
determinan el halo social
que su histórica marca preside.

Humanismo que pierde su rango
al vetar, marginar o ignorar
a quienquiera que fuere uno igual
en la forma y manera de ser.
 
 


14

Se debe conocer todo,
pero no todo se debe probar.

 

Alborota el sosiego del hombre
el concepto extraviado que explora,
el secreto que se teje a su espalda
y la voz que pregona el olvido.

Tentación de alcanzar el saber
la curiosa conciencia recibe
del misterio que en juego se burla
sugiriendo y velando a la vez.

Ignorar lo que ocultan las sombras
equivale a cegar de la mente
la verdad que debiera entender
de un segmento del mundo real.

La razón del que sabe discierne
el valor de lo propio e impropio.
El error al que sigue el lamento
del probar inexperto proviene.
 
 


15

La felicidad la ofrece
la satisfacción del deber cumplido.

 

Indagando el rincón del recuerdo,
que habilita la imagen dichosa,
emergió cabalgando en el tiempo
una infancia sin culpa y feliz.

Inocencia que un día ciñó
la corona que turba la paz
al tener que entre dos pareceres
un incierto destino apostar.

La conducta cedió su indomado
albedrío al mecer la conciencia
el vaivén responsable que juzga
del acierto y el yerro al obrar.

La razón engendró el deber
perfilando el contorno del bien
que redunda del alma el honor
e ilumina de efluvios la faz.
 
 


16

Se cree lo que admite el entendimiento,
sea o no lo que se debería creer.

 

Emoción y Razón, en el cofre
predilecto del ser, del albor
de la vida al caer, cohabitan
un destino de mutua hermandad.

Intuición, experiencia y saber
por igual se les brinda usar:
Emoción enaltece el anhelo,
sintetiza Razón la verdad.

Contrariar y avenir las ideas
a los dos de continuo modera,
conociéndose próximos huéspedes
del estrado en que está la conciencia.

Consejeros del ser, los hermanos
argumentan su propio recado
del sentido que acota los límites
verosímiles para creer.
 
 


17

Algunos parecen que es su casa no tienen espejos,
cuando tanto critican, difaman, murmuran
y se ríen de los demás.

 

La conciencia en la imagen pensada
el valor que conlleva escudriña;
reflexiona benigna en la propia,
de la ajena sentencia severa.

La adicción a la crítica hiere,
con las lenguas de más que tuviera,
difamando la opuesta opinión,
en lo estético mofa la peca.

El espejo refleja el objeto
imperfecto que sufre el sujeto
contemplar, deshonroso perfil
del que culpa el soberbio al cristal.

Quien no júzgase igual al contrario
en defectos y errores será
que rehuye saberse real
ofreciendo su dorso al espejo.
 
 


18

Son jueces políticos
aquellos a quienes les interesa
más la sociedad que la persona.

 

Soledad la del juez que sentencia
intención, voluntad, decisión,
con la sola coraza y espada
de su ciencia, conciencia y razón.

Preservar salvaguarda su acción
del perverso interés personal
la colmena del orden social
extirpando el quebranto de ley.

Impartir sin recato justicia
le engrandece amparando del débil
su indefenso congojo ante el uso
fraudulento y mendaz del poder.

Tentación la del juez de medrar
conjugando intereses difusos,
que le abrazan al clan superior,
que le alejan del pueblo leal.
 
 


19

Pobre es quien excepcionalmente puede gastar
en lo que la clase media lo hace habitualmente.
Rico es quien sin dificultad gasta en lo que la clase
media sólo puede hacer tras ahorrar con esfuerzo.

 

Instituido el lenguaje la voz
pregonó a las almas el cuerpo
ofrecer, al cuerpo las manos
en común laborar la riqueza.

Esforzándose codo con codo
sucediéronse luces y soles,
el extraño abrazó como amigo,
el amigo tornó en hermano.

Paraíso que el hombre formó:
De la tierra emergió la cosecha,
de su entraña el metal codiciado,
sobre el mar se alcanzó el allá.

Paraíso que el hombre quebró:
Poseer traicionó su conciencia
que ni el fruto partió, ni la plata
compartió, ni el dominio cedió.
 
 


20

La pasión juvenil induce a imponer su verdad.
El desapasionamiento de la madurez
mueve a que se imponga la verdad.

 

Por las venas la sangre galopa
a encender la pasión que embelesa.
Enaltece el rojo color
el emblema que encarna la vida.

Amanece sin fin la jornada
y las horas detienen su curso
al volar el retoño del alma
orbitando del sol de su anhelo.

No ha cansado la vida vivida
de crecer el saber que define
la verdad que el espíritu esconde
cuando escoge seguir un destino.

Escrutar la pureza de ley
que posea la idea en la mente
facilita el ardor contenido
y el sosiego que dona la edad.
 
 


21

La poesía también vale para comunicar
lo que difícilmente se entiende sin profundizar.

 

De atención la llamada más simple
al oído sonó la palabra
que entristece, excita, alerta,
enamora, consuela, motiva.

Contenida en el tren de una frase
la opinión comunica las mentes
barajando los juicios posibles
que concordian pensar y saber.

El discurso explicita el progreso
de la ciencia, del técnico su ingenio,
del letrado la astuta elocuencia,
la gastada experiencia del rústico.

Los tejidos en verso construyen
laberintos que atrapan el alma
del lector, convirtiéndole en cómplice
de buscar el mensaje embozado.
 
 


22

Qué sola se queda la soledad
de aquel que se enamora.

 

Cataratas del alma que ocultan
el perfil y color que rodean
el sentir, mitigando el deseo
de abrazar las opacas figuras.

Melancólica vida rodada en
soledad, a despecho del ansia
interior y la voz susurrante
de la perla que incita al amor.

Despertar a la luz que ilumina
alegría en los rostros hermanos,
esplendor al jardín cotidiano,
ilusión al saberse esperado.

Aplaudir renovado en la  arena
la victoria de aquel que se quiere,
descubrir al tentar la esperanza
el valor del consuelo y el sol.
 
 


23

La sociedad se realiza por
la solidaridad entre las personas.

 

Estancado entender el que encaja
el concepto social semejando
la metáfora al cuerpo viviente:
El sistema que hilvana esos órganos

prevalece las formas excelsas.
Ciudadanos que iguales compiten
en derecho y valor configuran
el tablero del nuevo ajedrez.

No aglutinan la masa los fríos
corazones que laten autónomos
contemplando su don de vida
e ignorando el ajeno sentir.

Compañía se brindan muchachos
y mujeres tejiendo en común
padecer con quien sufre, reír
con quien goza, soñar con quien se ama.
 
 

24

La profundidad de cada conocimiento
la condiciona el interés de esa relación.

 

Hay contactos que apenas la piel
encarece del beso o la brisa
que refresca el ardor del estío
si el sentido lo ocupa otro afán.

El recuerdo que un sabor despierta
avivando el rescoldo de amor
que se daba por huido del alma
rememora que pudo y no fue.

La mirada que aleja o atrae
atrevidos y cómplices juegos
en los que el interior deseado
penetrar, conocer, deslumbrar.

Un vocablo que íntimamente
significa secretos caprichos
a entregarse entre dos corazones
que afinados pretenden vivir.
 
 


25

Se dicen mentiras para engañar a los demás,
y no se escuchan las verdades para engañarse uno mismo.

 

Al mostrar y esconder su real
abanico se jactaba el pavo
endiosado de ser el galán
cuya estima rendía a las hembras.

A la ausencia de bellos colores
que mostrar en sus plumas, el hombre
zalamero ideó relatarlos
para dar a entender su pasión.

El poder de la lengua en su boca
desbocó al mostrar en la imagen
predicada la falsa verdad
que enmendar pretendió lo real.

La obsesión de mentar el mundo
al revés le impidió escuchar
con agrado al amigo que iba
y venía viviendo en el haz.
 
 


26

Todo el beneficio que se obtiene especulando
se les roba a los que lo generan trabajando.

 

De la vida el sustrato es dádiva
natural recibida de madre
generosa que da sin pedir
recompensa que el don transmitir.

Cooperan el bien extender
el sudor y el saber de los hombres
esforzados que día tras día
se consumen creando riqueza.

Desigual estrategia de quien,
memorando la alquimia del oro,
con astucia trajina libar
en la flor del ajeno trabajo.

Si el ganar se especula en el arca
del haber, o lo pierde el tesoro
natural, o se quita a las manos
que generan los bienes que son.
 
 


27

Del hábito ciudadano de obrar el bien
se sigue la armonía de una comunidad.

 

El apoyo medido a la mano.
El candil que la trampa delata.
El consejo que cierne la acción.
La nostalgia que cura el amor.

Clarear las mañanas el sol.
Acceder a la opción deseada.
Mantener su función el mercado.
Disfrutar de atención con esmero.

Sosteniéndose en torre los naipes.
Corazones que mudan de cuerpo.
Renacer la materia gastada.
Universo que nunca claudica.

Relaciones que tejen sistemas.
Carteleras de afán positivo.
Matemática de ojos vendados.
El concierto que el orden sostiene.
 
 


28

Amar es el sentimiento
de querer hacer feliz
a otra persona.

 

Alboroto del alma al sonar
cascabeles que traen consigo
la verbena que el tedio supera
repartiendo preludios de amor.

Relación de exquisita amistad
la que elige el encanto esencial,
la que fija el mirar al mirar
y dos cuerpos imanta entre sí.

Compañía que apuesta crecer
concibiendo en plural el libido
que corteja los cuerpos que arropan
singulares efluvios a dar.

Las sinergias del lazo trenzado
reverberan el mutuo sentir,
poderío que engendra la cruz
al hacer a la cara feliz.
 
 


29

La literatura he de tener la emoción capaz
de cautivar e impregnar con su mensaje.

 

Entender en la voz el sentido
de vivencias recién estrenadas
que relata el autor que escribió
desnudando sus cuentos de ayer.

El disfraz que la lengua se enfunda
da la espalda al pregón que proclama
lo que todos igual han de oír
con el arte del ánimo holgar.

Ademán que motivan los ojos
conminando a vibrar la razón.
Sentimientos que yerguen el alma
aderezan el soso vivir.

Cautivar con su gracia las letras
al discípulo anhelan con fin
de impregnar en su mente un mensaje
suscitándolo página a página.
 
 


30

Mentir es dar la espalda
a la realidad.

 

Anterior a poder ser nombrado
un espacio y un tiempo bautizan
lo finito que un mundo albergar
en su límite cierto podría.

La hermandad que los seres perciben
configura un entorno de trato,
relación y confianza que sella
la verdad en que entiende lo que es.

Desaliento a la mente o al cuerpo
proporcionan los juegos prohibidos
que notar no se hubiera querido
padecer al gustar su atractivo.

Conocer y sentir tan adentro
se acomodan que en vano procede
esconderlos detrás de un telón
que limite el espacio real.
 
 


31

Hay personas con diferentes capacidades,
 todas con idéntico derecho a ser.

 

Sigilosas las almas poseen
del destino el conjunto de cuerpo
que les da, sin poder elegir,
sin derecho a probar y aprobar.

Intuición perfecta que choca
con el lento crecer de los huesos,
el pausado proceso del habla,
balbuceos del hombre que crece.

Cuando el alma el gobierno acomete
la capaz respuesta percibe
de lo que la materia corpórea
coopera al proyecto anhelado.

La experiencia de poder
cataloga la eficiencia humana,
relegando al olvido la marca
del valor del tesón del espíritu.
 
 


32

El invasor nunca tiene derecho a agredir al invadido.
El invadido conserva perpetuamente
su derecho a defenderse del invasor.

 

Invisible raíz la del ser
ambulante que nutre el sentido
de la unión a la tierra que pisa
sin asir su esqueleto a la misma.

El olor infundido del pueblo
que acaricia los surcos que labra
es la marca que el hombre al legítimo
territorio que habita confiere.

Quien desnudo no migra a país
extranjero y con fuego y con hierro
ocupar consolida lo ilícito,
se tatúa en la sangre vertida.

Perderá invadido su hogar,
pero nunca de un alma se evade
la bandera que alienta el derecho
a vengar el perjuicio causado.
 
 


33

El espíritu necesariamente es sobrio
porque no se alimenta de lo que recibe,
sino de lo que da.

 

A la más diminuta partícula
un etéreo espíritu gana en
liviandad sin recurso exigir
que la propia potencia de ser.

Cuando el alma trabaja intuyendo
el embrión de las nuevas ideas
el silencio total de la nada
encarece su esencia formal.

Instruyéndose en sí al dictar
las difusas compulsar de ley
natural reinventa la audacia
del sujeto capaz de innovar.

Conocer la eficacia al crear
y el talento que soporta su ser
alimentan la acción continuada
sin demanda accesoria que hacer.
 
 


FIN