CÓDIGO DE HABER VIVIDO (II)

JORGE BOTELLA
 

1

Sentimiento es  la respuesta
de la mente al sentir.

 
Recogida del cuerpo en su rincón,
con misterio,
se interesa la mente del allá
descifrar la señal de ubicación,
valorar el color que reconforta,
discernir en la voz al mensajero,
aspirar el aroma ensoñador
y gustar el sabor de lo prestado.

Con misterio
imagina la vida refleja
que los signos le sirven
del abrazo del mundo exterior.

Compromete el sentir
exigiendo respuesta ofrecer
a la forma que alegra, estremece
o sorprende.
 
 

2

El rico elige junto a sí
a quien le adula sus riquezas.


Parabienes complácele a su vera
percibir entonar al hacendado
por los bienes
que ellos mismos rehusan
pregonarse,
sino quedos lucirse
suscitando la envidia
que se rinde a su señor.

Necesario el amigo que vocee
la fortuna
y que clame la fama, protegiendo
cuestionar la honradez del potentado.

Ahogando el runrún de la conciencia,
necesario el murmullo que jalee
el dichoso vivir que proporciona
la riqueza.
 
 

3

La trampa atrapa.


Madurez consideran
demasiados
gestionar los afanes de la vida
como juego de astuta
estrategia,
que en bandeja los triunfos perpetúa
a quien trama y mejor
enmaraña el espíritu social.

La adicción de la mente
a gustarse en el fácil conseguir
la razón desbarata
extraviada la ruta del buen fin.

Extendida la red
del inicuo dominio,
de ser víctima de la ajena trampa
se malvive atrapado en el pesar.
 
 

4

El autor se atreve a escribir
para que el lector se atreva a leer.


Atrevida la gana del autor
a mostrar
el recato de su íntima conciencia,
donde crece el concepto
esencial
de casar la abstracción de percibir
el sonrojo exterior
con la propia intuición que alumbra su alma.

Esa carta al amigo que hallarán
quienes abran las páginas
de su libro
le libera a vetar sus prevenciones.

Atrevido el lector que al juicio ajeno
penetrar autoriza
en su mente
como espuela que induce contrastar.
 
 

5

En el principio de toda violencia
está el desamor.


Valorar compartir,
convivir.
Del silencio de oír la muda queja
que proclama la esquiva soledad,
a escuchar el arrullo
de la tierna palabra
que acelera el latir de la esperanza
del regazo que acoge.

De las sombras que engañan
malversando el caudal de la virtud,
el antídoto
es la luz;

al templar,
el abrazo moral
que entrelaza encontrados sentimientos
enardece.
 
 

6

Por muy largo que sea el túnel,
al final resplandece la luz.


El incierto avanzar
de los pasos con tiento;
mortecina la luz,
el ausente reflejo en el negro
la visión dificulta.
Atenazan ideas fantasiosas
que sopesan
ataduras pretéritas.

Encendido las venas tiembla el pulso,
detenido el del tiempo
con imagen
invariable de denso fondo oscuro.

Desconfía la mente
y al silencio
interroga
hasta que éste de luz le muestra un punto.
 
 

7

La intolerancia por lo distinto
es desordenada pasión por lo propio.


Admirarse
del valor de la propia inteligencia
debería elevar
las liturgias del íntimo respeto
por la par
racional estructura
que se cierne en el hábil contemplar
a la especie.

Entronar la pasión desaforada
por la propia experiencia
malquerer preconiza de los aires
diferentes.

Fijación que procura
deshojar la virtud
de la ajena intención
maltratando el rigor de sus modales.
 
 

8

La calidad y el esfuerzo de los trabajadores
prestigia cada profesión.


Sinfonía de mudos acordes.
Manantial por dotar.
Artesano pendiente de oficio.
Intelecto vacío de ideas.
Pinceladas futuras del lienzo.
Inmaduro frutal.
Manuscrito anhelante de historias.
Frenesí por llegar.

Profesión que se afana
en triunfar
desvelando la audacia
sugerida en la nueva aplicación.

Calidad que prestigia
de la mano proviene
que el deber y el perfecto ejecutar
acostumbra por norma.
 
 

9

El intelectual requiere ser independiente,
porque la sabiduría busca la verdad y
el hombre de partido
el interés de la parte.


Compromisos con marca de intención
definida
determinan al juicio personal
a seguir el renglón de lo prescrito.
Alistarse en las filas del saber
lealtad constituye
al valor objetivo del variado
pensamiento de lógico decir.

Ciudadano con arras de partido
consumada elección
de la parte social
preferida posee.

Quien agota el rigor de la verdad
ataduras excluye
que postulen
limitar panorámica visión.
 
 

10

La corrupción más trascendente
es la que afecta a la entraña de la personalidad.


Estructura profunda
que amalgama abstracciones, idearios,
experiencias,
intuiciones,
reposadas tormentas del carácter,
heredad cultural,
del amor la semilla,
la sensible raíz que el arte inspira.

Encontradas pasiones
en el fin
anhelando de lo uno y su contrario
quebrarán la virtud del fundamento.

Ese ser que cimienta
la persona en la que se reconoce
cada cual
determina su obrar.
 
 

11

De la cultura, el poso.


Es la etérea bolsa del saber
donde el hombre atesora
el afecto del juego,
del tutor el ejemplo,
lo mejor del legado de la historia,
paternales sentencias,
el ardiente fervor de la experiencia,
desengaños que enseñan.

En la etérea bolsa del saber
que en común constituyen los relatos
de las gentes de un pueblo
se acumulan las ínclitas influencias.

De la etérea bolsa universal
del saber
lo superfluo rebosa
custodiándose el poso.
 
 

12

Aunque alguien tenga en poco
su responsabilidad ecológica,
el colectivo no puede ignorarla.


Inferido
por el modo de ser
aprovecha lo simple
el austero recurso natural.
La mayor relevancia
de los cuerpos compuestos
en su alegre existir interaccionan
alterando el espacio exterior.

Los excelsos humanos
agrupados en tribus sedentarias
degeneran ausentes
del entorno su sabia tradición.

Por las huellas hendidas
las conciencias debieran alertar
no agredir en la faz al dispensario
del vivir.
 
 

13

Las encuestas indican intenciones,
los referéndum y elecciones libres
certifican la decisión del pueblo.


El proceso mental itinerante
--percibir, abstraer, deliberar,
decidir con razón
en el acto de obrar--
la opinión,
que oscilando el deseo configuran
encontradas pasiones,
condiciona.

Si un color no se adueña del sentido,
esmeralda, carmín...
reverberan matices
y la duda en su sombra.

El postrer movimiento
apostó
la tarjeta violeta
que en la urna se hundió.
 
 

14

La economía, como ciencia exacta,
repudia la solidaridad.


El sujeto que tiene por objeto
contemplarse en el fin generativo
de la serie infinita
del valor matemático,
cuanto más su producto multiplica
concentrando en su lógica
el sentido,
desvanece en esencia y sentimiento.

Sin conciencia,
paradojan los números
el derecho del débil
a crecer.

Desdeñar la ecuación colateral
de afectadas incógnitas
simplifica el problema
ofreciendo imperfecta solución.
 
 

15

La única cura para el alma
reside en el amor.


El abrazo en que el alma
con el cuerpo se funde
opaliza el sinfín de los quebrantos
naturales
intuyendo balsámica esperanza
que en el duelo
la experiencia del todo
regenere la parte.

Sin manual
que repare
ni componga
la substancia absoluta por lo simple,

el espíritu herido en sus erráticas
transgresiones
curará
engrosando su masa por el amor.
 
 

16

La amistad se forja
y se quiebra con el trato.


Sintonía
concordante en los ángulos agudos
del carácter,
de casar tan difícil
como el puzle encantado de reflejos
irradiados
de una luz atrevida
en la faz de un cristal multicolor.

Lo que el trato declara
coadyuva a juntar
corazones
comprensivos.

Lo que el trato declara
coadyuva a quebrar
relaciones
resabiadas.
 
 

17

La gran tragedia de la humanidad
es el egoísmo del hombre.


Conformando la masa inmaterial
que aglutina los más diferenciados
sentimientos humanos
estructuras de células morales,
coexisten
las que ordenan la múltiple intuición
con el cáncer aciago de crecer
la pasión que consume lo demás.

Como el ojo
contemplar no reposa
con fruición
embrujados tesoros,

se le priva a la mente observatorio
que calibre la justa proporción
entre cosas
y personas.
 
 

18

El que necesita más ayuda
debe ser el más importante de un país.


Jerarquía,
escalera que cuenta el interés
del sujeto de cada relación
a la vista contraria.
Posición relativa
del valor encomiable
inferido
de la mutua conducta.

Jerarquía
que el poder establece
reproduce sus brotes a la espalda
de las almas del pueblo,

en las caras de quienes ambos ojos
parpadean
expectantes
de acoger el dolor del más herido.
 
 

19

La historia también se escribe
para ser juzgada.


Envasar el transcurso
de los hechos de un tiempo,
sus sujetos y objetos:
una dosis de historia.
Conservar el pasado en el presente
es memoria
que desvela la igual
desventura y valor.

Aprender del ayer
debería
esquivar
repetir los errores.

Si el legado genuino
autoriza
sentenciar
en verdad convalida lo prestado.
 
 

20

El bucle necesario para
pensar la respuesta adecuada.


La palabra ritual hilvana el texto
que sentencia,
la sencilla aconseja,
el susurro adormece,
vitupera la hiriente,
ensordece el estruendo del clamor,
la arriesgada sorprende,
reconforta el aliento.

Tras la voz
la verdad que denota,
el matiz que connota
expresados no admiten redención.

Un puñado de instantes
es preciso gastar
en pensar
lo que se ha de decir.
 
 

21

La vida puede convertirse en un itinerario
por el filo de una cuchilla,
pero hay quien pasa sin daño sufrir.


Amarillo,
compañero de tránsito
que incomoda la vida volteándola
del revés,
seductor de pisar
puntiagudos atajos
reservados a quien la fe profesa
del faquir.

Relegados
del derecho a gozar itinerarios
saludables
en razón del azar.

Peregrinos del bien
prometido
que presentan la faz entreverada
de sufrir y soñar.
 
 

22

Superar el yo es necesario
para descubrir lo demás,
y reencontrarse.


Despejar de la mente
la destructiva imagen que reclama
el cuidado de sí,
como olvidan los ojos contemplar
de continuo
si la sombra atestigua
el real existir
de las masas que atraen la atención.

Levantar del espejo la mirada,
observar en los rostros diferentes
la señal del amor,
la señal del dolor.

Descubrirse capaz
de aliviar
el pesar que entumece las facciones,
dibujando sonrisas en los labios.
 
 

23

La mente no conoce su capacidad
hasta ponerse a prueba.


Misteriosa la mente
escabulle mostrar el natural
de su ser como objeto
que trabaja
discurrir del aciago laberinto
de la vida la airosa escapatoria
que reclama su ser
como sujeto.

Superar la supuesta
impugnable muralla que la dicha
impedía alcanzar
desmorona la ingenua presunción.

Progresar en los límites
del poder
reconforta
el dominio de sí.
 
 

24

Las relaciones materiales atan;
las emocionen, liberan.


Contracción, expansión,
corazón agitado como bailan
al compás musical
enganchadas parejas
que aproximan sus cuerpos pretenciosos
apostando
entregados abrazos
en las notas que tocan a su fin.

Solidarias las manos que hacen huella
de sellar la materia
al trenzar compromisos
que implican su ser.

Devenir responsable
del deber
compatible con sueños y emociones
que liberan las almas a volar.
 
 

25

Conocer, comprender, actuar,
observar, corregir.


Excitar la respuesta a la presencia
de la imagen prestada de lo externo
amanece el portal del conocer
que distingue lo propio y lo diverso.
Abstraer en razón de lo común
la específica esencia existencial
y advertir relación entre lo vario
constituyen el don de comprender.

Con conciencia de obrar
se entromete la mente
en el curso de cuanto
acontece.

De observar el efecto
de lo hecho
se retrata el defecto a subsanar
del error.
 
 

26

La poesía no posa en el paraíso,
sino en el entorno del ser.


Poesía es vestir de sentimiento
la respuesta ideal
al placer
al dolor
al saber
al amor
que el entorno del ser
incesante seduce proferir.

Su raíz en la entraña del sentir
la punción
la pasión de lo real
enardece.

Los ensueños prodigan alabar
paraísos posibles,
paraísos perdidos,
el exilio del hombre.
 
 

27

Conocerse a sí
es la esencia del alma humana.


Baladí el retrato del espejo,
la mirada que el párpado permite,
garabato que firma,
el compás de los pasos,
la garganta que timbre da a la voz,
en los dedos la huella personal,
el color del cabello
y la piel.

Baladí el legado recibido,
el trabajo entregado,
doctorado y birrete,
el prestigio y la fama merecida.

Baladí el saber accidental
que perturba
adentrarse en el alma
e indagar el porqué de la conciencia.
 
 

28

Los horrores de las dictaduras
hacen tolerables los errores en democracia.


Corazón en reposo
cabalgando agitado por la angustia
que aprisiona los márgenes
de poder respirar
el ansiado sustento aireador
de la sangre
que entusiasma en la mente
la pasión de vivir en libertad.

Entre huir o seguir
resistiendo
el dolor contenido en el reverso
del factible avatar.

Despertar de la luz
ahuyentando sonámbulos tambores,
alumbrar el sentir
claroscuros de cielo encapotado.
 
 

29

Es perversa la moral que legitima
los crímenes de guerra por la victoria
y los condena sólo en la derrota.


Hospital,
engorroso notario del horror
de la guerra,
innegable historial del inocente
agredido,
de la muerte a traición,
del incómodo crimen.
Indeleble testigo ¡¡si pervive!!

La perversa moral
que exonera la culpa vencedora
ni esfuma lo hecho,
ni depura conciencias.

Derrotado,
el vencido es juzgado
de su mal
y el de aquel.
 
 

30

Las religiones se interesan por la piedad.
Dios valora la caridad.


Acomodan su fe
al recinto de tez monumental,
a la nube de incienso,
al solar funerario,
a la voz que cautiva la emoción,
al exvoto,
a la pompa del paso presuntuoso,
al encanto del coro.

Entre pucheros
trabajando al fogón
por el nieto la abuela
consumía su amor.

Ni metal muy preciado
ni lisonja al espíritu complace,
ofrecerlo al hermano
reverbera el influjo celestial.
 
 

31

La fidelidad hay que ganársela,
no comprarla.


Compromisos pactados
aviniéndose cómplices miradas,
con la rúbrica,
con la voz,
en las dotes y prendas obsequiadas,
en las arras comunes,
abrazándose cuerpos,
poseyéndose.

Relaciones que exigen
despertarse
cada día
sin morir.

Los mercados
de futuros
no negocian repuestos de promesas
incumplidas.
 
 

32

El escollo en la razón es
acicate del progreso.


Innegable el enigma
del amor por saber de la razón
que en la duda porfía la verdad
con tesón aprender
del poder natural
que gobierna el influjo que se prestan
de energía los cuerpos
el mutar.

Los escollos que anulan el progreso
del pensar
encarecen al hombre
de inquirir relajarse.

Al científico,
que precario se sabe,
resistir el embate
el ingenio le excita.
 
 

33

Una cosa es el valor de las ideas,
otra el ponerlas en valor.


Desnudadas de sal,
de la mar a flotar en los espacios
paseándose
como perlas ansiadas
por las fauces resecas de la tierra
que al besar
como diosas transforman
el erial en vergel.

Medrarán los vivientes
el valor
por su efecto real,
por su influjo revitalizador.

Insensible aguacero
que vertió su caudal de humedad
deslizando la lluvia
en la cara del mar.
 
 

FIN