FIN

JORGE BOTELLA






ENSAYO DRAMÁTICO EN ÚNICO ACTO
 
 

ESCENA  1

Habitación de residencia de mayores.
Una señora muy mayor sentada en la silla de ruedas dormitando.
A los pocos segundos entra una asistente empujando otra silla de ruedas, en la que va otra mujer, también muy mayor.
La conversación se realiza a un ritmo tranquilo, lento, apropiado al habla de personas ya muy mayores.

Empleada 1

¡Huy! que tranquilita que está, doña Avelina, aquí viene una amiga que quiere hacerle compañía.
Marta
Sobre todo felicitarla. ¿No sabe usted que cumple años?
Empleada 1
¡Como no he de saberlo! Ya la felicité esta mañana. Lo primerito que hice tras subirle la persiana. Claro que sí, los cumpleaños se siguen añorando como cuando éramos pequeños. En mi casa, mis papás nos dejaban mandar el día de aniversario.
Avelina
Está bien que haya quien se acuerde de mí. Cumplir a mi edad es más un logro que una dicha, aunque menos esfuerzo no puedo hacer para conseguirlo, tengo que confesar que no tengo mucho mérito.
Marta
Avelina, por curiosidad, ¿Cuántos cumples?… Si no tienes reparos…
Avelina
Noventa.
Empleada 1
Y ya la ve. Tan espléndida.
Marta
Mucho mejor que algunas más jóvenes del Centro.
Avelina
Por ser mi día os acepto esas lisonjas como regalo. Aquí cada cual sabe qué cantidad de pastillas son las que le mantienen, pues a esta edad a quien no le falla un órgano es que le fallan dos o más.
Empleada 1
Bueno, las dejo ahí charlando.
Avelina
Muchas gracias.
Marta
Hasta luego.


ESCENA  2

Sale la empleada de la habitación y quedan las otras dos mujeres.

Avelina

¿Hace frío afuera?
Marta
No he salido hoy a la terraza. Pero debe hacerlo porque lo están los marcos de las ventanas. Pausa Pues pensaba yo que tenías menos años.
Avelina
¿No te acuerdas que el año pasado ya  me preguntaste y te dije que cumplía ochenta y nueve?
Marta
No me acuerdo. En cualquier caso, los llevas muy bien.
Avelina
Lleve como los lleve me va a dar igual. Hace años que todo mi quehacer es ver pasar sin ilusión días y días idénticos.
Marta
Pues no nos debemos abandonar. Eso es lo peor. Mientras tengamos un respiro hay que dar guerra, si no caeremos en el olvido hasta de nosotras mismas. Tenemos derechos, por más que nos quieran ignorar.
Avelina
No te digo que no, pero reconocerás que para los demás estamos sentenciadas. La ancianidad es como el corredor de la muerte. Existimos, pero cada día que pasa se nos descuenta del haber, y no les falta razón, porque perdemos la movilidad y se nos va la cabeza. Ya ni podemos salir del rincón. Tú no sé en qué piensas, pero yo no le doy más vueltas a la cabeza que de cómo me voy a morir. Desearía que sea rápido y sin dolor, sin molestar. Dormirte y no despertar.
Marta
Pero qué cosas dices. Piensa en entretenerte y déjate de tristezas. Yo soy de las que sostienen que si piensas en la muerte, te mueres. Prefiero pasar los días recordando con nostalgia lo mucho que he disfrutado. Cierras los ojos, y es como si estuvieras de nuevo allí. Las desdichas, cuando me vienen a la cabeza, aunque no han abundado, las recuerdo como lo que me hizo ser más fuerte.. para no sentirme nunca dominada ni por nada ni por nadie.
Avelina
Pues que suerte has tenido. Yo tengo recuerdos de tragos amargos que aún puedo sentirlos con la misma frustración. Me gustaría tener una segunda vida donde enmendar esos sinsabores. ¡Si pudiéramos recomenzar conociendo el final al que han conducido tantas indecisiones!
Marta
El problema ha estado en ser débiles en un entorno que nos subyugó. Pero hemos sobrevivido sobre todos los pesares y hemos llegado hasta aquí, lo que no pueden todos decir.


Un ratito de silencio.

Marta

Me ha mandado mi hijo mayor este nuevo teléfono, que hace de todo.
Avelina
¿Riza el pelo?
Marta
Un te-lé-fo-no ¿cómo va a rizar el pelo?
Avelina
Entonces no hace de todo.
Marta
Hace todo lo que puede hacer un teléfono. Marca solo diciéndole a quien quieres llamar, tiene letras y números muy grandes, recibe mensajes que, si quieres, te los lee. Te avisa del día y la hora tantas veces como quieras, lo que me sirve para saber dónde lo he dejado, pues con esta cabeza nunca sé donde lo pongo. Te lee las noticias de varios periódicos, puedes escuchar música y la radio, hacer fotos y vídeos. Trae también juegos para entretenerme. A través de internet puedes comunicarte con quien quieras, aunque esto aún no he aprendido bien como se usa.
Avelina
A mí me basta con el teléfono de la mesilla. Total, para lo poco que lo uso.
Marta
Pues es fenomenal, porque sólo con manejarlo te entretienes. Si quieres te saco una foto como recuerdo del día de tus noventa años.
Avelina
Déjate.
Marta
Te hago una foto.
Avelina
¡Que no estoy arreglada!
Marta
Eso sí puede ser una razón. Así que no la saco.


Un ratito de silencio.
 

Avelina

Vamos a poner  la tele, a ver qué pasa por en el mundo.


Avelina acerca la silla de ruedas a la mesa, toma el mando y conecta la televisión. La televisión se enciende con una escena de un noticiero, en el que el presentador relata algunas noticias, se ven en pantalla imágenes relacionadas con las noticias que se van comunicando.
SONIDO  TV:

Avelina toma el mando de la televisión en sus manos y apaga la emisión.

Marta

¡Pero tú has oído lo mismo que yo! No se pueden atrever a hacer semejante atropello. Dejarnos sin protección social ¿pero eso qué es? ¿Retirarnos las pensiones, echarnos de las residencias, cancelarnos la atención médica para que nos muramos de una vez?
Avelina
En el fondo, si no nos reconocen la utilidad de vivir, para que van a mantener  servicios que nos alarguen la vida. Una eutanasia encubierta, lo que no se atreven a proclamar con las palabras, lo reconocen en el dictado: ¡Que la caridad nos ampare!
Marta
Pero eso es volver un siglo atrás. Trabajamos durante décadas para construir el progreso, y morimos en el regreso a la barbarie.
Avelina
La sociedad se desentiende de nosotras, eso ha sido siempre así. Estorbamos porque no somos rentables. Eso se hacía con los animales, que se les sacrificaba cuando gastaban más pienso que servicios daban.
Marta
Retorna aquella marginación que de niñas sufrimos en guerra. Creíamos que nunca volveríamos a vivirlo.
Avelina
Aquello fue mucho peor, porque no podías comprender que los mayores jugaran a matar de verdad. Hoy nos llega el efecto de un materialismo que hemos visto germinar a nuestro lado sin poner remedio. La flauta del consumismo, que tan afinadamente tocaban los patriarcas de los mercados, nos encantó.
Marta
¿Te resignas?
Avelina
No me queda más remedio que ser realista.


ESCENA  3

Se abre la puerta y entran una mujer y un señor, de entre cincuenta y cinco y sesenta años unos.

Sonia

Felicidades, mamá. Qué bien acompañada te veo.
Avelina
A Marta ¿ya la conoces?
Sonia
Creo que coincidimos un día aquí, o en la cafetería, cuando aún tú te movías de aquí para allá. Ahora, como te has recluido. ¿No es verdad que estaríamos mejor abajo?
Avelina
Yo estoy mejor aquí. A los demás ya los veo en el comedor.
Sonia
Mamá, te he traído unos bombones de licor, de esos que tanto te gustan. Te los pongo en el armario.
Avelina
Gracias, no teníais que haberos molestado, pero ya que me los habéis traído, me los tomaré a vuestra salud.
Francis
Felicidades ¡Ya me apunto yo a llegar a tu edad en tan buenas condiciones!
Avelina
Para eso sí que queréis igualdad. Pues ya sabes que las mujeres aguantamos cinco años más, ¡como nos hemos especializado durante toda la vida en aguantar!
Francis
Te veo combativa.
Avelina
Francis, sabes que te aprecio, pero es que nos pilláis un poco calientes.
Francis
¿Por qué?
Avelina
Es que no habéis escuchado las noticias. Han dicho que nos van a hacer imposible la poca vida que nos puede quedar.
Sonia
Sí, lo veníamos comentando. Tampoco es eso, pero, evidentemente no hay derecho. Al final esas leyes, como no las queremos nadie, no prosperan. Las hacen para amenazarnos con una visión apocalíptica, para que luego, cuando el Gobierno rectifique a cambio de otra cosa, como nos parecerá menos inhumana, nos la traguemos.
Marta
Os habéis fijado que marcan una misma edad para todos, ¡pero si por un hombre que llega  a los 88, lo hacen cuatro mujeres! En este caso, para ser justos, tendría que haber un límite de edad para los varones y otro para nosotras.
Sonia
Pues es verdad. Con eso habrá más motivo de disputa que por el fondo de la cuestión.


ESCENA  4

Llaman a la puerta, se abre despacio y se asoma tímidamente un señor

Marta

Pasa, pasa Alfonso.
Alfonso
Buenas tardes, espero no molestar. Me he asomado a tu habitación, como no estabas he preguntado y me han dicho que estabas aquí.
Marta
Es que es el cumpleaños de Avelina y me he venido a felicitarla y hacerle un rato de compañía. Te presento: Alfonso es mi hijo, el menor de los dos. Como vive fuera viene poco por aquí. Ellos son los hijos de Avelina, Francis se dan la mano y Sonia.
Sonia
Encantada. Se acerca y le da un beso de compromiso. Ya con lo que me habla su madre de usted, es casi como que le conociese.
Alfonso
Por favor, no me trates de usted.
Sonia
Perdona, pero a veces una no sabe qué hacer. Los chicos lo tienen fácil, tutean hasta a las señoras de edad; se excusan diciendo que  ayuda a rejuvenecer. Los de la generación intermedia aún guardamos a veces unas maneras que...  para mí me parecen tontas, pero nunca sabes con quien hablas y si él tiene otros modales.
Alfonso
Yo a todos de tú, salvo las excepciones del ritual del trabajo. Sedirige a su madre. Precisamente he tenido una reunión en la ciudad y no he querido irme sin venir a verte, aunque sea solo un ratito, porque tengo vuelo dentro de dos horas.
Marta
Avelina, si os molestamos nos vamos a mi habitación.
Avelina
No, no, si estamos en familia. Además dentro de nada nos vienen a buscar para asearnos.
Marta
Estábamos hablando, cuando has llegado, de eso que dice el Gobierno que va a hacer, de recortarnos a los mayores los derechos.
Alfonso
Vosotras no os preocupéis, que mientras eso se discute pueden pasar meses o años. Para quien va dirigida la andanada es a nuestra generación. Un aviso a navegantes de lo que nos espera. Primero nos dicen que vamos a ser la generación más longeva, y ahora nos vienen con esas. Todo es para justificar que o vivimos menos, lo que nadie quiere, o nos rebajan la pensión que nos habían prometido.
Francis
Yo ni me planteo llegar a los 88, me parece demasiado, y para no llegar en buen estado, os aseguro que prefiero apearme antes. Pero es verdad lo que comentabais, a Sonia y sus amigas sí que les alcanzará. Estoy de acuerdo, aunque vaya en mi contra, de que si para las mujeres acuerdan a los 88, para nosotros sea a los 83. ¡A algunos del Gobierno no les pilla tan lejos!
Sonia
No te olvides que, como siempre, legislarán favoreciéndose con la letra pequeña de excepciones: ¡Que si el interés del servicio público! ¡que si los padres de la patria! Además esos ya lo tienen organizado para no depender de las ayudas sociales.
Alfonso
Al fin algo como esto tenía que llegar. La medicina avanza tan rápidamente que a los niños que nacen ahora les prevén que pueden superar con holgura los 100. Y ese cambio sólo en un par de generaciones. Con los nuevos descubrimientos de las células regenerativas eso irá cada vez a más. Es algo imparable.
Sonia
Pero ten en cuenta que no es para todos. Esos tratamientos que anuncian tan sorprendentes, en los que garantizan incluso los resultados, cuestan precios astronómicos. Hoy por hoy, sólo son para banqueros, empresarios, artistas de éxito y políticos corruptos.
Alfonso
Con los años bajarán los precios de esos tratamientos y se generalizarán. Además los chicos de ahora desde bien jóvenes aprenden a cuidarse. Si cogen el hábito de bienquererse, para ello sacarán dinero, aunque no tengan para cosas más importantes.
Francis
No cabe duda de que con los años la medicina hará que todos vivan más y mejor. Lo que habría que cuestionar son las consecuencias que ello pueda acarrear para la sociedad. Es como lo de las energías, cuantos más millones de personas salen del subdesarrollo y tienen acceso a los adelantos, consumiendo todos a la vez, los yacimientos se agotan, la contaminación se dispara, el cambio climático se acelera, y llegan consecuencias que luego no se pueden evitar.
Marta
Cualquiera diría que estás postulándote partidario del control de cuánto tenemos derecho a vivir.
Francis
Llámalo control, llámalo orden; como quieras. No me decanto por esto o aquello, sino que me cuestiono a mí mismo si algo no habrá que hacer.
Avelina
No nos escandalicemos, que a Francis no le falta razón. Lo que ocurre es que pasará lo de siempre: Que el rasero no será igual para todos. ¿No se hizo en China el control de la natalidad para controlar la demografía? Pues lo mismo es posible que recorten por arriba. ¡Vamos, ya nos lo están anunciando!
Sonia
Pero, en todo caso, cuando sea una urgente necesidad, si es que llega a generarse.
Alfonso
Los problemas sociales hay que abordarlos con tiempo, entre otras razones para planificarlos con serenidad y con el necesario consenso de los ciudadanos. No estamos hablando de los tiempos de cuándo en el siglo pasado era una autoridad quien decidía lo bueno y lo malo para toda la sociedad, sino de que nos sintamos responsables de las repercusiones que nos causamos unos a otros con disfrutar del bienestar que el progreso nos brinda.
Avelina
Me parece muy bien, Alfonso, pero todos para todos.


ESCENA  5

Entran en la habitación la anterior empleada y otra

Empleada 1

Buenas tardes. Si no les importa, vamos a llevarnos un ratito a las señoras y enseguidita están de nuevo con ustedes. Se dirige a Avelina ¿Le parece bien doña Avelina?
Avelina
Por supuesto, nosotras seguimos con nuestras rutinas.
Empleada 2
¿Vamos? Doña Marta.
Marta
Sí, hija. Os dejamos un ratito de charla. Alfonso ¿a qué hora tienes el avión?
Alfonso
Sin prisa madre, aún tengo tiempo. ¿Cuanto tardáis?
Empleada 2
En quince minutos están de nuevo aquí con ustedes.
Alfonso
Te espero aquí, tan bien acompañado.


Salen las dos empleadas empujando cada una una de las sillas de ruedas.

Alfonso

Hay que ver lo bien atendidas que están.
Sonia
Mucho mejor que en casa. Sabes, unos meses que estuvo con nosotros, todo eran críticas de que nada se le hacía bien. Aquí, en cambio, como quejarse no le va a valer de nada, todo lo lleva sin rechistar.
Alfonso
Al ser todos mayores, les tienen bien cogido el tranquillo de como tratarles para que se sientan a gusto. Ya les veis: do-ña A-ve-li-na por aquí, do-ña Mar-ta por allá; eso a nuestras madres les encanta. Además de que no les queda más remedio que aceptar que es la realidad que ahora les toca vivir, como nos llegará a todos.
Sonia
Se acostumbran ¡y que remedio les queda!
Francis
A mí me parece que lo que no debe ser fácil de aceptar es vivir siempre rodeados de gente mayor. No sé por qué me da la impresión que todos querrían tener gente más joven alrededor. En la residencia que estuvo mi madre iban algunas tardes voluntarios jóvenes para animarles, compartiendo con ellos juegos y actividades. ¡Parece ser que de que les veían rejuvenecían!
Sonia
Lo que pasa es que ninguno quiere realmente reconocer la edad que tiene. Debe ser condición de la senilidad.
Francis
Marta, ¡que no! Que lo mismo nos pasa a nosotros. Cuando venimos, estamos desando salir, porque toda esta gente anciana deprime. Si no fuera porque para ti es tu madre, y para el otro la suya, no vendría nadie.
Alfonso
Creo que tenéis razón. Y todos tendremos que acabar así, en el mejor de los casos.
Sonia
Vamos a cambiar de tema. Alfonso ¿tú por casualidad no estudiaste en Los Marianistas?
Alfonso
Sí. Desde infantil hasta que terminé el bachiller.
Sonia
Diría que hemos coincidido en clase.
Alfonso
Posible.
Sonia
¿En qué año terminaste el bachiller?


 Alfonso hace una mueca de contradicción,  y cuenta con los dedos como si estuviera calculando.

Alfonso

Creo que en el 73.
Sonia
Yo antes. Soy de la promoción del 68. Figúrate que cuanto más nos tratamos, más me viene a la cabeza recordar como si estuviéramos en clase juntos.
Alfonso
Nací en el 55. A los 18 terminé y empecé en la Facultad de Derecho.
Sonia
Yo soy del 50. ¿Tienes un hermano de mi edad?
Alfonso
No. Mi hermano también estuvo en el colegio, pero me saca 11 años.
Sonia
Juraría que te conocía. Pero no de que hubiéramos coincidido en una pandilla, sino de haber estado muchos años compartiendo pupitres y profesores. ¿Cuál es tu apellido?
Alfonso
Guerrero.
Sonia
Alfonso Guerrero Cortés.


Alfonso se manifiesta cortado

Alfonso

Sí, Cortés. Pero no hemos podido coincidir en clase. Abre su cartera y muestra el documento de identidad. Mira: Las fechas que te digo son exactas.
Sonia
Si tú lo dices, no voy a dudar. Estaré confundiéndote con alguien que se te parecía.
Francis
No sé como podéis recordar cosas de hace tantos años.
Sonia
De lo que no me acuerdo es de lo de ahora. Los nombres se me olvidan una barbaridad. Sin embargo podría repetir casi completa la lista de compañeros del bachiller.
Francis
Que misterios tiene la vida. Lo lógico sería olvidar lo más antiguo, y reservar la memoria para lo que más necesitamos cada día.
Alfonso
Alguna razón habrá que no alcanzamos a comprender.
Sonia
Si dicen que los afectados de alzheimer a veces recuerdan cosas de pequeños y sin embargo a veces no reconocen al marido.
Alfonso
Es que la verdadera senilidad llega cuando se pierde el sentido del tiempo y el espacio, con lo que cada relación queda sin coordenadas de ubicación. Es como si del cuerpo hubiera volado el espíritu llevándose la contraseña para usar la memoria del ordenador. Se sigue pensando, pero no se puede razonar porque no se alcanza a relacionar las ideas.
Sonia
Gracias a Dios que mi madre tiene la cabeza lúcida. Si no me pudiera reconocer, creo que no lo podría soportar.
Francis
Realmente hasta que no pasa no se sabe cómo cada uno reaccionará.
Sonia
Acuérdate lo mal que lo llevabas cuando lo de tu padre.
Francis
Eso quiero decir, que nadie sabe lo que es sino quien lo sufre. Es que llega un momento que te planteas: Pero esto ¿por qué?
Alfonso
Cuando se enferma de alzheimer parece que se volviera al origen, como los bebés, pero con una perspectiva negativa hacia quedar el cerebro igual que al nacer: en tabla rasa. Por eso no me extraña que en el fondo de su corazón todas esas personas lo que anhelan es que termine cuanto antes.
Sonia
Es absurdo dilatar lo que irremediablemente tiene que pasar. Aunque no lo quieras admitir, es lo que te pide el cuerpo.
Alfonso
Por eso  en algunos países se ha impuesto lo del testamento vital. De modo que cuando seas irreconocible como persona se abrevie la vida.
Sonia
Lo complicado es saber cuándo ya no se es persona. Si hubiera una señal inequívoca. Pero como hay tantas opiniones contrarias.
Alfonso
Por eso lo mejor es que cada persona lo deje bien definido: A mi cuando me pase patatín patatán, que me seden y adiós.
Francis
Teóricamente es muy fácil, pero luego a la hora de ponerte a hacerlo... cuántos resuelven diciéndose: Ya lo haré, realmente no hay prisa.
Alfonso
Es que viendo lo que puedes hacer pasar a los tuyos, hay que hacerlo en frío, sin remilgos.
Francis
Tú ¿lo has hecho?
Alfonso
Soy todavía joven.
Francis
Pero nadie te libra de poder tener una accidente y quedarte en coma.
Alfonso
¡Vas a tener razón!
Sonia
Esto no funciona si no se obliga por ley a que se haga. Somos así, en el fondo, con la muerte, todos unos caguetas.


ESCENA  6

Vuelven las dos empleadas trayendo a Avelina y Marta.

Empleada 1

Hemos abreviado un poquito.
Sonia
Qué guapas que estáis.
Avelina
No digas mentiras. La belleza es como la vida, lo que se pierde no se recupera.
Sonia
Para mí, por más que pasen los años, siempre te veré igual.
Avelina
Idealismos, pero la verdad es otra.


Una empleadas baja la persiana.

Empleada 1

Les dejamos.
Marta
Alfonso, nos vamos a pasar a mi habitación.
Alfonso
Como te parezca. Se dirige a los demás. Encantado de veros. Ya coincidiremos otro día.


Alfonso va a empujar la silla de su madre pero la empleada se adelanta.

Empleada 2

Deje, les acompaño.


Salen de la habitación las empleadas, Marta y Alfonso.
 

ESCENA  7

Sonia

Mamá, ¿sabes en qué trabaja Alfonso?
Avelina
Creo que tiene un puesto en la Administración. Me parece que está en algún Gobierno Civil.
Sonia
Es que diga lo que diga, creo que efectivamente fuimos compañeros de clase. Lo que sólo puede ser con que ahora se haya quitado años.
Francis
Como va a poder haber cambiado el documento de identidad.
Sonia
¡Pues no hay quien tiene papeles falsos! Además para tener una documentación con otra edad no basta más que al renovarlo una mano amiga quiera cometer un error. Si tú no protestas, ahí queda.
Francis
¿Para qué lo va a querer? ¿Para jubilarse más tarde?
Sonia
Quizá para vivir más años con todos los derechos.
Francis
¿Tú crees que ya haya quien esté manipulando de esa manera?
Sonia
Pues si no, dime tú.
Avelina
Si tiene información y medios, no me extraña que haya quien ya esté pensando en preparar la trampa, aún antes que la ley.
Francis
La verdad que quien se lo arregle con tiempo tiene más posibilidades de que se dé por supuesto.
Avelina
Sonia, ¿estás segura de que estuvo contigo en el colegio? Mira que si estamos malpensado y luego es todo un error tuyo.
Sonia
Pero si me ha salido de carrerilla su segundo apellido. Eso sólo ocurre cuando te viene el recuerdo de la cantinela de pasar lista en clase.
Francis
En curioso.
Avelina
A mí no me extraña que quienes están justificando liquidarnos a los mayores se estén ellos preparando ya sus apaños. No son tontos. Lo peor de todo es que quienes tengan medios económicos no tendrán problemas aunque vivan 110 años. Además, si la cosa se pone más rigurosa, podrán expatriares a otro lugar.
Sonia
Esta ley desampara especialmente a quienes confiabamos el que el Estado nos protegía.
Francis
¡Que esta propuesta del Gobierno aún no es ley del Estado!
Avelina
Pero tú dudas que una mayoría de la gente no piensa así. Cada uno con sus matices, pero seguro que hay más de los que te imaginas que están de acuerdo con el fondo, tanto más si lo ven como una cosa todavía lejana.
Sonia
Es algo que todos quizá nos lo hemos planteado alguna vez, como lo que pudiera pasar dentro de muchos años si la evolución de la sociedad y las crisis tiran por lo peor. Pero de ahí a decidir apoyar lo que hoy plantean hay mucha diferencia.
Avelina
Hoy la gente es práctica, y nada más. Si hay que cortar por alguna parte, al fin y al cabo lo lógico es empezar por los que ya tenemos el billete para marchar.
Sonia
¡Calla, mamá, calla!
Avelina
Si esto no presenta vuelta de hoja.
Francis
Vaya por donde al final hemos ido a parar. Veníamos a felicitarte y parece que estuviéramos de despedidas.
Avelina
¡Si no hubiera puesto la televisión! ni nos habríamos enterado. No le des más importancia. Lo importante es que vosotros y la familia estéis bien, y que no falte el ánimo. pausa de silencio. Marchaos ya, que se os va a hacer tarde. Otro día seguimos hablando. Esta mañana me llamó tu hermano, para felicitarme. Parece que su mujer está algo fastidiada y por eso me han dicho que no han hecho plan de venir. Yo se lo agradezco igual. Como a vosotros, si no venís, ya sabéis que yo estoy bien atendida. Dentro de un rato nos vienen a llevar para cenar. Luego veo la televisión un ratito y a la cama. Mañana más de lo mismo.
Sonia
No vayas a creer que nosotros zascandileamos por ahí. Te iba a decir que casi como tú, aunque nos tenemos que hacer las cosas. Y dios quiera que podamos por mucho tiempo.


Sonia se levanta, hace lo mismo Francis. Sonia le da un abrazo a su madre, le saltan lágrimas, se seca con el pañuelo. Francis también le da un beso a Avelina, y se ponen los chaquetones.

Avelina

Cuidaros uno al otro. Cuidaros y quereros mucho.
Sonia
Lo hacemos mamá.


Sonia le da un beso a su madre, mientras le acaricia una mano; a continuación salen los dos de la habitación.
 

ESCENA  8

Cuando han salido y cierran la puerta, Avelina moviendo a mano la silla con dificultad se dirige al armario, abre, saca la caja de bombones, le quita el plástico protector, la abre, se queda mirando la caja hasta que elige uno, y guarda la caja con el resto en el armario. Se da la vuelta desenvuelve el bombón y se lo come. Pone gesto de gran satisfacción, mira al armario, y vuelve allí a por la caja de bombones, escoge otros dos bombones, cierra la caja la deja en el armario, y mientra cierra el armario se abre la puerta de la habitación y desde la puerta un chico joven exclama.
 

ESCENA  9

Iván

Felicidades superabuela. Como sigas cumpliendo años vas a hacer saltar la banca de la Seguridad Social.
Avelina
¡Iván! ¡Qué alegría! A ti si que no te esperaba. Acaban de irse tus tíos.
Iván
Ya ves abuela, aquí estoy para darte la lata un rato.
Avelina
Y yo para darte un bombón.


Le da al bombón. Iván desenvuelve el bombón y se la mete en la boca.

Iván

¡Que rico! De licor.
Avelina
Tú nunca das la lata. Sabes que eres la alegría de mi vida.
Iván
Espero que tengas alegrías más habituales.
Avelina
No creas. A mi edad las únicas alegrías son los recuerdos, y de todos ellos los nietos se llevan la mejor parte, porque los nietos sólo dan alegrías. Si producen algún disgusto, se lo tragan sus padres, para las abuelas los nietos todo-todo-todo alegrías.
Iván
Menos mal que entonces valemos para algo, porque tal como está la vida parece que todas nos las dan en el mismo carrillo.
Avelina
Te vas tú a quejar. ¡Quien tiene la juventud tiene la mayor riqueza! Sólo hay que saberla disfrutar, eso es lo que parece que falta en estos tiempos. Como lo habéis tenido todo desde pequeños, no valoráis la vida, porque la vida-vida sólo se disfruta durante la juventud.
Iván
O sea ¿qué lo tenemos fácil? ¡Vamos, abuela! que no te enteras de lo que pasa ahí afuera. Cada vez las condiciones de trabajo son más duras, te fríen a impuestos y han retirado todas las ayudas que antes daban para poder acceder a una vivienda. Si pierdes el trabajo, no te queda apenas subvención, por lo que lo poco que puedes ahorrar tienes que guardarlo como oro en paño para poder sobrevivir si se da el caso. Y tú dices:  ¡felices los jóvenes! Felices vosotras que no tenéis ningún problema.
Avelina
Nos quieren arrinconar y ¿dices que no tenemos problemas? Lo que hay que oír. Otra cosa es que nuestros problemas no importen a nadie. Desde luego no va a salir nadie a la calle para reivindicarnos. ¡Ni los nietos!
Iván
Abuela tampoco es eso. Los nietos os queremos, pero nos damos cuenta que, sin que sea culpa vuestra, la longevidad se está convirtiendo en un auténtico problema social. Y no te digo cuando lleguemos nosotros; aunque quizá entonces ya tengamos asumido la vida con fecha de caducidad. Es cuestión de mentalidades.
Avelina
Pero si nunca ha sido así, y la sociedad lleva miles de años existiendo. Al revés, siempre se ha respetado a los mayores... Te advierto que a mí me sobra el respeto y el vivir, pero me da mucha-mucha pena que se pierda el valor de los sentimientos. Cuando se quiere a alguien la satisfacción personal redunda del hecho de querer, no por lo que te pueda reportar la persona querida. Si poco a poco se pierde esa sensibilidad, estamos perdidos. Y digo estamos porque también a nuestra edad, cuando quedamos tan solas, somos proclives a pensar que los demás deberían estar de continuo atendiéndonos; ¡como si no tuvieran otra cosa que hacer!
Iván
No digo que no tengas razón, pero reconoce que ser sinceros hoy en día es reconocer que hay que ser prácticos. Si hay más ancianos que jóvenes, más pensionistas que trabajadores, esto no se sostiene salvo que se retorne a hacer esclavos, que trabajen sin derechos. Es simple lógica, llámala desgarradora, como para echarse a llorar, pero es la realidad, porque ya ni el capital tiene conciencia, desde que todo se rige por la propiedad anónima. En tu tiempo aún cabía esperar los sentimientos de los potentados, pero es que en este tiempo una gran parte del poder no lo gestionan los potentados, sino los ejecutivos que controlan fondos de dinero ajeno con el único deber de ganar más y más.
Avelina
Pero los jóvenes sois los que aún os podéis rebelar.
Iván
¿Contra quien? Hace trescientos años podían pensar que cortando cuatro cabezas cambiaban las cosas; pero ahora, si el tirano es el sistema, como lo remueves si está en todas partes y en ninguna se le halla.
Avelina
Dinero, dinero. No te dejes apresar por el dinero. La riqueza está en los sentimientos, cada uno vale lo que aprecia.
Iván
No seas idealista, que por lo que has vivido deberías estar desengañada de otro poder que el del dinero. Y tanto es así, que de lo que venías comentando, lo de la longevidad, pues cuando pasen años esto generará un negocio de compra venta de derechos de años de vida, si no el tiempo. Los que dominen dictarán las leyes para regular el derecho a la máxima edad, pero luego los pobres tendrán que vender años de vida, ya que preferirán vivir con un mínimo de dignidad, aunque sean menos años. Los ricos planearán comprar el máximo de años, aunque luego el destino haga algo de justicia y no se los permita disfrutar. Pero ya harán sus leyes y se podrán heredar años de vida además de bienes.
Avelina
Pues... a lo peor tienes razón, y lo que tengáis que pasar, al menos en esto del respeto humano, sea peor que lo nuestro.
Iván
Lo peor no es que haya que generalizarse un control, o reconducir la función de la medicina. Lo realmente indignante es que como siempre en la historia ello genere una explotación de unos sobre otros. Una mayoría de los jóvenes lo vemos como algo que puede ser imprescindible para regular el futuro de las generaciones, pero que se haga, lo que se haga, con justicia y razón. Ya hay enfermos que piden morir para no ser una carga para la familia y la sociedad. Es una forma igual que otra de ser solidarios.
Avelina
Iván, cuando llegues a viejecito te darás cuenta que eso de morirse es cosa muy seria. Por eso nunca en la historia se ha tratado con frivolidad. Porque una cosa es matarse unos a otros en las guerras, y otra distinta decir acepto morir mañana, cuando queda vida; sólo se asume si paulatinamente se adormece la conciencia.
Iván
También es cuestión de educación. Abuela, cada generación debe prepararse para lo que le toque vivir.
Avelina
Lo único que parece que da un poco sentido a la muerte es cuando se tienen nietos y biznietos, que a una le da tanta alegría que nazcan y crezcan, que luego piensa: Si para que vengan es necesario que nosotras nos vayamos y dejemos sitio.
Iván
Los que vamos cogiendo el relevo de seguro que somos capaces de hacerlo, al menos, tan bien como los que nos han precedido. Nos enfrentamos a nuevos retos y problemas, y la forma de resolverlos puede que sean con criterios distintos, pero no os toca a los que os vais juzgar si son los correctos. En todo caso ya nos juzgará la historia.
Avelina
Da gusto hablar contigo.
Iván
La pena es que vivamos tan aprisa que no tengamos tiempo para vernos más.
Avelina
Hijo, tú lo que tienes que hacer es estar con los tuyos. A mí me vale con que te acuerdes de mí.
Iván
Eso por supuesto.
Avelina
Nosotras, a apagarnos sin dar que hacer.
Iván
Tampoco te des prisa. Si te echan de aquí, te vienes a vivir conmigo.
Avelina
No seas tonto. No nos van a echar de aquí... un silencio de melancolía, y sigue con resignación  porque ya estaremos todos muertos.


FIN