TIANANMEN
                               apuntes poéticos
 
 

                                       1
 

Tiananmen.

Tambaleos en libertad,
ayer te nacieron ardientes anhelos.
Hoy,
- dime -
¿dónde estás?
 

                                       2
 

Después de Tiananmen

el ser seguirá siendo
sin ser nada igual.
 
Su alma abatida
lamenta entre susurros
una esencia de silencios.
Silencio por el que se deslizan los ríos.
Silencio con el que se aupa la aurora.
Silencios del sentimiento.
Silencios del recuerdo.
Silencios del miedo.
En silencio desmadeja-
se un pueblo condenado
a callar.


                                       3
 

Día sin noche

ayer, en Tiananmen.
Destelló el fulgor de las razones;
se inflamó en pasión de libertad.
Hoy,
noche sin día
nada hay digno de iluminar.
 

                                      4
 

Barricada de corazones

para atajar su paso
su desdén y su hierro;
barricada de corazones
enhiestos y en flor.
Vuestro es Tiananmen,
aunque en su avanzar
los plagios de la muerte
atoren sus cadenas
y vomiten mortandad.
 
Vuestros lares prestados
allanarán, pero
¡Tiananmen es vuestro!
Habéis grabado su nombre
con vuestras vidas
en nuestros sueños.

                                       5
 

Cuando los gestos de la historia

con sus guiños sugerentes
quiebran las rutinas
se los silencios colgados,
afloran nuevos baluartes.
¡Espasmos de vida!
Caudal de ilusiones. Crisol y recuerdo.
¡Espasmos de vida!
¡Renuevos!
 

                                      6
 

Qué corta la vida de una primavera,

¡Y qué lento su caminar!
Sus voces apenas susurros
por más que griten: ¡Libertad!
 
Qué breves primaveras:
Praga
París
Pekín.
Primaveras sólo para recordar.
 

                                     7
 

No será fácil volver a las aulas
y sentir el vacío
que dejó al amigo
que quedó en Tiananmen.

No será fácil volver a las aulas
sin retomar el testigo
que dejó el amigo
que cayó en Tiananmen.
 

                                     8
Frente a la vida
nosotros,
y ellos
espaldas que van de espaldas.

Nuestra la sonrisa,
suya la metralla;
nuestra la porfía,
suya la batalla.

De frente a la vida,
en esperanza,
a Tiananmen vamos.

De espaldas a la vida
ellos, de espaldas y agonizando van,
pero así ¿hasta cuándo?

                                     9
 

Una muralla de silencio
cerca China.

Una muralla de silencios
después de Tiananmen.

Amputar la voz de un pueblo:
¡Cerco a la libertad!
 

                                  10
 

Al segar la flor

ansiaron cercenar la primavera.
Flor, paso efímero;
primavera brillará mientras te mire el sol.
Callar se puede una vida;
eterno nace el hombre
en su razón de libertad.
 

                                      11
 

Tiananmen no ha muerto

aunque una voz agorera
derogue
pregone
reprima
ahogue,
aunque las asambleas lo acuerden
y el silencio lo olvide,
¡¡aunque calle la universidad!!
 
Tiananmen no ha muerto.
¡Vive en ti!
 

                                      12
 

Madres de China,

señoras de Tiananmen.
No fueron, no, vuestros hijos a una guerra.
Salieron de casa
         - los visteis -
entre libros u canciones,
con alegría y con paz.
 
Madres de China,
señoras de Tiananmen,
conocéis como nadie
toda la verdad.
 

                                      13
 

Hoy, el aula es Tiananmen
y aprender del compañero
lección inolvidable.
 
Solidarios,
mano con mano,
corazón con corazón.
 
Abran nuestros pasos
nuevos caminos
hacia donde vamos.
Y, cuando nuestros cuerpos caigan,
seguirán nuestras almas
abriendo camino
hacia donde vamos.
 

                                      14
 

La clave no era Tiananmen,

la clave era la esperanza.
 
Que contemple la historia
si, muerto Tiananmen,
resistió la esperanza.
 

                                      15
 

Os olvidará occidente

y el oriente del oriente.
Sólo, allá en el cielo,
los altos luceros
en su titilar perenne
memoriarán vuestro ayer;
y en su perpetua oración
se sentirán solidarios
con vuestros mañanas.
 

                                      16
 

Al volver el paso

y pisar la plaza
¡Cuántos recuerdos!
Vuestra juventud
yace sepultada.
 
Una llama invisible
vela
y reclama la pena al alma.
 
Un lamento de silencios
corea,
con voces que ya no son,
sones amargos.
 
El saludo del adiós.
 
La voz interior.
 

                                      17
 

Como verso errante

me llegaré a tu puerta.
Tu nombre en mi voz
al preguntar
- ¿Estuviste en Tiananmen?
Y si tus ojos brillan en llanto
sin más respuesta te tomaré
por verso hermano de mi verso,
pregoneros de un destino
ue reclama al mundo
un minuto de
minúscula compasión.
 

                                      18
 

Entre sueños tú

y tu aventura.
Entre sueños benevolentes
bajo la luna, en Tiananmen.
Eran realidad los anhelos,
el poder y tantas cosas:
¡Primeras rosas en Mayo
de una nueva primavera!
Tú y tus compañeros,
y vuestros sueños
atraparon el socorro de la verdad
¡Eran vuestros sueños!
 
El alba despertó
son su absurda realidad,
y murieron vuestros sueños
y la promesa de libertad.
 

                                      19
 

Hace cien días

murió una primavera;
y a su recuerdo
otro otoño velado en brumas
renace.
Ahogada la fuerza del sol
no es el mismo vuestro gesto;
cabizbajos y en silencio
nos hollamos
por un Tiananmen frustrados.
 

                                      20
 

Lucero de Tiananmen,

estrella fugaz,
cometa errante.
Pasaste a mi lado
y no tomé vuelo en tu viaje.
 
Pasado el tiempo
al ser sin ser
testigo de mi tiempo,
lloré no haber sido
brizna de luz
en un Tiananmen tan radiante.
 

                                      21
 

Una mirada limpia de enojos,

una sonrisa en sus labios,
un libro en su mano
acariciado.
 
Era joven
y era primavera,
estaba en Tiananmen.
 
Hoy, mustio,
adolece
ignorando si su viejo afán retoñará
en una nueva primavera.
 

                                      22
 

¡Canta tu verso a oscuras

que hasta las luces
tienen prohibido lucir!
Rasga tu verso silencios;
voces de ensueño
retoñarán el recuerdo,
y en las quietudes forzadas
los corazones serán
el resplandor del ayer.
 

                                      23
 

Racataplán de carros

para borrar el color a una primavera.
 
Soldados - ¡Hermanos! -
respetad el adorno sugerido,
flor de paz surgida en Tiananmen.
 
Los soldados -¡Los hermanos!-
se adentraron con respeto
aspirando el nuevo aroma
que al ambiente de Tiananmen
había regalado la primavera.
¡Quisieran poder huir!
¡Quisieran no haber venido!
 

                                      24
 

Velaron tu color,

reducto de sombras,
trama en gris,
azar muerto.
El pálido espacio
vuelto al silencio
ya no es, yo no será
el mismo Tiananmen,
plaza de la libertad.
Carátula de tu ser:
sin luz, sin voz,
sin el calor del color,
sin un pueblo.
 

                                      25
 

Tienta mi alma una espesura de sombras

¿Dónde estaré y dónde estará ella?
 
Tiananmen hermosa
¿Quién te ha llevado de mi lado?
Cuántos proyectos hicimos en pocas horas
y cuánta pasión pusieron
nuestros sueños
encumbrados hasta acariciar el cielo.
 
Pero en la noche asaltaron nuestro tálamo,
forzada de mil soldados ... te dejaron
me dejaron
el regalo de morir en libertad.
 
 

                                  FIN


                                                   Jorge Botella